El Movimiento al Socialismo (MAS), partido que dominó Bolivia durante casi veinte años, expulsó este jueves de sus filas al presidente saliente Luis Arce, a solo dos días de que ceda el mandato al centrista Rodrigo Paz.
La decisión, comunicada en conferencia de prensa por el presidente de la agrupación, Grover García, responde a “malos resultados electorales”, denuncias sin resolver de corrupción y señalamientos de deslealtad interna por parte del mandatario.
De acuerdo con la directiva del partido, la resolución implica la pérdida total de confianza hacia Arce y la ruptura formal entre el MAS y quien fue su máxima figura institucional.
“Hemos solicitado con varias notas que pueda regularizar esos desvíos y nunca regularizó hasta esta fecha y cabe informar por qué esos aportes nunca llegaron a las arcas del MAS”, sostuvo García.
El partido oficialista acusa a Arce de haber redireccionado fondos procedentes de contribuciones obligatorias que funcionarios públicos y militantes deben depositar regularmente para el financiamiento partidario.
La dirección del MAS remarcó que estas irregularidades, sumadas al insatisfactorio manejo de las denuncias de corrupción en la gestión pública, llevaron a una crisis de representación dentro del oficialismo.
“Rechazamos eso de forma contundente y por eso pedimos que el Ministerio Público pueda esclarecer las diferentes denuncias que se han presentado”, indicó García.
La fractura interna de lo que fue el bloque de izquierda mayoritario del país se agravó en los últimos dos años, marcada por el enfrentamiento entre el propio Arce y el ex presidente Evo Morales, sobre el rumbo del partido y la conducción estatal.
Durante la última campaña, García señaló que “se ha visto una traición en pleno proceso electoral” y responsabilizó a Arce de maniobras para perjudicar la candidatura oficialista encabezada por Eduardo del Castillo y Milan Berna.
Los comicios generales realizados el 17 de agosto dejaron a la formación con apenas el 3,17% de los votos, resultado que puso fin a casi dos décadas de gobiernos consecutivos del MAS y precipitó su debacle interna.



