viernes, marzo 1, 2024
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Navidad lejos de casa

Tradicionalmente, la Navidad es una fecha para reencontrarse con familia y amigos, las fiestas de Fin de Año suelen ser el pretexto ideal para estrechar lazos con las personas que más queremos, pero ¿qué pasa cuando te mudaste de ciudad o país? Para todos aquellos que vivirán la Navidad lejos de casa aquí te dejo algunas recomendaciones para disfrutar la temporada sin la familia.

Hay muchas razones por las que uno podría pasar la Navidad lejos de la familia, tal vez te acabas de mudar fuera de la ciudad o el país, tal vez no tienes dinero para costear el viaje que te llevaría con los tuyos, incluso puede ser que vayas a trabajar, o, simplemente, este año no te apetece. Existe otra realidad en los aeropuertos ya que están llenos de historias de inmigrantes que vuelan de un sitio a otro, de gente que viene y va… y que ahora en el mes de la Navidad, casi siempre busca reencontrase con los suyos.

La decisión de emigrar no es fácil. Son muchas las dudas y temores que pueden surgir antes de comprar los pasajes. Sin embargo, esa es sólo una parte de un mar de emociones que se deben enfrentar. La más importante se vive cuando se deja al país atrás y se empieza una vida nueva. Desde ese momento, el emigrante pasa por distintas etapas que van de la euforia a la angustia, nostalgia. Deprimirse en Navidad se ha vuelto algo muy común entre la población mundial, tanto que se ha acuñado el término “Christmas Blues”, para nombrar a la tristeza que muchas personas experimentan durante la temporada navideña. El estrés, la insatisfacción y la soledad parecen impactar de una manera más potente cuando el mundo entero nos dice con adornos y villancicos que es momento de celebrar.

El “Christmas Blues” llega con mucha fuerza para las personas que no pasarán la Navidad con sus familias, el sentimiento de desarraigo, el miedo a lo desconocido se apodera de uno y no querer salir de la cama, estar enojado y con los ojos al borde del llanto se vuelve el pan de cada día. En efecto, puede ser sumamente difícil, pero, hay formas de hacer frente a esto. La primera: racionalizar las causas de la lejanía, sí te concentras sólo en el pensamiento: “estoy lejos y los extraño”, la vas a pasar muy mal, en efecto, los extrañas, estás lejos, pero ¿por qué estas lejos? En el mundo de hoy, nos perdemos en lo cotidiano y muchas veces dejamos de ver el panorama completo, así que aprovecha la lejanía para hacer consciencia de tus circunstancias. Racionaliza todo, pero todo.

Si estás lejos de tu familia, te perderás de los abrazos, la rica cena, pero, también estarás alejado de las rencillas, del estrés de la perfección, de las eternas rivalidades entre primos sobre quién tiene la mejor vida, de la típica pregunta de la tía Muriel sobre cuándo te vas a casar.. Nuevo entorno, nuevas tradiciones o no Así es, estar lejos de la familia durante Navidad es el pretexto perfecto para iniciar nuevas tradiciones. Se vale sentirse triste, pero no todo el tiempo, así que luego de extrañarlos y sentirte mal, a otra cosa mariposa. Es momento de crear nuevas tradiciones.

Investiga qué suelen hacer las personas en el lugar en el que estás e intégrate a esas dinámicas, aprovecha esta oportunidad para expandir tu cultura, para conocer nuevas personas. Y sí de plano no se te antoja hacer nada navideño lejos de tu familia, pues date una escapadita ese fin de semana, renta una cabaña en algún pueblito, vete a alguna playa. En caso de que no cuentes con espíritu navideño, organiza una serie de actividades que no tengan nada que ver con la temporada: salir a dar un recorrido en bici, ir al cine, después de todo, aunque la Navidad es festejada por muchas personas, hay un buen porcentaje de la población que no lo hace y tampoco pasa nada.

Si eras un Grinch de clóset (o no tan de clóset) aprovecha la lejanía para alejarte de la fiesta y hacer por fin, lo que tú quieras, incluso tirarte a ver un maratón de Netflix comiendo pizza. Se busca familia Navidad no es Navidad sin la familia, pero ¿tú familia está a muchos kilómetros? Tienes dos opciones: que otra familia te adopte, o tu adopta una familia. Sí eres nuevo en la ciudad seguramente algún compañero de trabajo o amigo te invitará a pasar la Navidad con él, ¡ve!, incluso sí no tienes muchas ganas. Piénsalo: cena de Nochebuena, comida de Navidad, calor de hogar, risas, sidra, juegos y… ¡sin los dramas familiares! Bueno, al menos sin tus dramas familiares, serás testigo de la dinámica de otras familias, sin que te afecte, tal vez, te conviertas en el elemento que ayuda a aliviar la tensión cuando aparezca.

Ser adoptado por una familia en Navidad suena un gran plan, ¿cierto? Pues aquí va otro: vuélvete parte de otra familia. Seguramente no eres el único que está lejos de su familia, así que, ¿por qué no organizas una cena navideña con amigos? Después de todo, bien dicen que en este mundo tenemos dos familias: en la que nacemos y la que escogemos.

Tu Navidad

¿Estás solo en Navidad? No hay por que sentirse mal o triste. En esta sociedad solemos ver a la soledad como algo deprimente que nos produce insatisfacción o nos hace sentir fracasados. Gran error, la soledad es buena, es positiva, no tiene nada de malo, al final venimos solos a este mundo y solos nos iremos, así que por que no amar y aprovechar los momentos que tenemos para estar con nosotros mismos.

Celebra la Navidad con la persona más importante en tu vida: tú.

Date una cena increíble, puedes hacer una reservación en tu restaurante favorito o, cocinarte, el chiste es que comas eso que sabes que vas a disfrutar. Comprar una buena botella de vino, un delicioso postre.

Dar es dar, simplemente dar

Y da, eso es todo, desde un buen trato a las personas que te encuentras en la calle hasta tu tiempo en una actividad de voluntariado. Trata de contribuir al mundo con buena energía y buenas acciones, esto por supuesto lo debemos hacer todo el año, pero estas fechas son perfectas para reforzar nuestra generosidad.

Busca colectas, servicios comunitarios en tu barrio y contribuye con tu granito, verás que, dando, la tristeza se va. Muchas veces nos ensimismamos en nuestros problemas, no vemos la luz y sólo necesitamos voltear a ver al otro para encontrarla, así que da, simplemente da.

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