viernes, febrero 3, 2023
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Consecuencias de la infidelidad: Me volví una persona tóxica

A través de relatos personales y mi perspectiva conocemos cómo nos comportamos ante una infidelidad, los errores más comunes a la hora de intentar superarla y la forma más adecuada para conseguir salir de este agujero.

Normalmente, la infidelidad no es algo que se descubra de la noche a la mañana.

La persona que ha sido desleal suele dejar algunas pistas de manera inconsciente para que su pareja las descubra, porque no tiene suficiente coraje para confesar por sí mismo lo que ha hecho.

Es muy común que personas con grandes inseguridades o baja autoestima se culpabilicen y se responsabilicen de los actos de su pareja. «Incluso, la víctima puede entrar en bucle haciendo un repaso del pasado y de todos sus movimientos, preguntándose por qué no se dio cuenta».

Este pensamiento obsesivo puede causar falta de concentración, irritabilidad, apatía y dificultades para descansar. Por lo que en estos casos es recomendable hacer terapia. A nivel de sociedad, hay un estigma hacia la persona a la que le han sido infiel, haciendo que el sentimiento de vergüenza y el miedo a ser señalada con el dedo pueda agravar su estado emocional.

¿Perdonar o pasar página?
La decisión que tomen los miembros de la pareja –expone Gómez– estará influida por la evaluación que hagan de la situación, sus repercusiones y las expectativas que alberguen, tanto a nivel personal, racional como familiar.

«Perdonar y pasar página van de la mano. Pasar página sin perdonar se queda incompleto. Para perdonar necesitamos que el otro abandone una actitud minimizadora y, en su lugar, pueda hacer un reconocimiento explícito del daño causado».

Para ello necesitamos una disculpa sincera, honesta y honrada, pues sin ese reconocimiento es muy difícil que podamos perdonar. «Cuando perdonamos significa que dejamos a un lado el rencor y los reproches, que dejamos eso en el pasado y que apostamos por la relación. Porque si pasamos página, pero no perdonamos, significa que hay reproches de por medio y que hay cosas que aún no hemos aceptado》

A veces no queremos perdonar porque creemos que nuestra pareja se merece una actitud vengativa por parte nuestra: nos ha hecho daño, pues ahora que sufra. El problema es que con esta actitud nos estamos condenando a nosotros mismos, indirectamente, a permanecer en la rabia y la ira. «Perdonar realmente significa estar en paz con uno mismo, soltar, dejar ir; no perdono por el otro, lo hago por mí, por quitarme la carga que supone llevar la cuenta y el dolor», expone Gómez.

En este sentido, si no nos vemos capaces de perdonar, porque no podemos asumir que la persona que en teoría nos quiere nos ha traicionado, es importante considerar la opción de dejar la relación. «Hay cosas que no estamos dispuestos a perdonar, y es lícito, pero en este caso lo más recomendable es poner fin», aconseja la psicóloga, porque si no abundarán los conflictos y las discusiones, y a la mínima se sacará el tema de la infidelidad.

¿Cómo puede afectar a las siguientes relaciones?

Una infidelidad puede generar una sensación de desconfianza devastadora, haciéndonos caer en conductas tóxicas con nuestra pareja, si es que la hemos perdonado, o en futuras relaciones. Así, coger su móvil o mirar las conversaciones de Whatsapp se pueden convertir en una rutina.

Relatos de pacientes
(Datos y contextos modificados por confidencialidad).

Después de descubrir una infidelidad, Karla estuvo durante un año más con su pareja, pero no era capaz de volver a confiar en él. «Me volví supertóxica: me metía en Instagram para ver qué chicas le seguían, si estaba en línea en Whatsapp… y lo acabamos dejando. Nunca conseguí superar esa traición y realmente pienso que no se vuelve a confiar igual, por mucho que lo intentes.

A Karla esta infidelidad le ha pasado factura con sus siguientes relaciones, continuando con ese hábito tóxico que había adquirido con aquella pareja. Sin embargo les recuerdo que debemos separar lo que nos ocurre con cada persona y no extrapolarlo a otras. «Tenemos que validar el que se despierten en nosotros sentimientos de celos o desconfianza, pero si observamos conductas y comportamientos derivados de estas emociones, hay que analizarlos, poner consciencia y echarles el freno. En caso de no poder, es muy recomendable hacer terapia para trabajarlo».

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