Votar o no votar, Por: Economista Douglas Jatem Villa

Votar o no votar, Por: Economista Douglas Jatem Villa
Se debe reconocer que la decisión opositora acerca de la votación el 20 de mayo es algo compleja. El solo hecho de que se debatan dos posiciones, votar o no votar, así lo demuestra. Se sabe que la muy desesperada y disgustada población, ante su catastrófica situación causada por la desastrosa gestión de Maduro, ha determinado que este sería aplastantemente derrotado si el proceso es legítimo y electorado concurre a votar.

Se puede agregar que las propuestas electorales opositoras han resultado atractivas para una parte de la población que considera que la dolarización constituye un instrumento muy eficiente para derrotar la hiperinflación. No es fácil esperar que la victoria opositora pudiera ser tan grande que obligaría su reconocimiento y aceptación por parte del gobierno. Puede más bien pensarse en una confrontación fuerte con  este si incurre en el desconocimiento de su derrota. Se puede admitir la situación difícil del gobierno cada vez más disminuido en su respaldo y en su capacidad para gobernar la caótica realidad venezolana.

Surge la posibilidad de probabilidad discutible,  de que se plantee una situación en la cual se impone una negociación que posibilite una solución transicional en la cual debe darse la participación de variados sectores del país. Más allá de todo esto, la realidad impone reconocer, tal como lo indica la experiencia, la capacidad del CNE y del oficialismo en general para armar y realizar toda una tramoya que desvirtúe un posible resultado positivo y declare ganador a Maduro, a pesar de que su votación haya sido realmente minoritaria, algo que mucha gente imagina que puede ocurrir el 20M . Más aún, en la reciente elección de gobernadores de estado se registró tal comportamiento por parte del CNE, como en el caso de la elección en el estado Bolívar.

Por otro lado, aunque en diciembre de 2015 el CNE declaró el triunfo aplastante de la oposición, ello no es suficiente para asegurar que el 20M también lo haría. También debe reconocerse que la división de la oposición y las manobras del oficialismo hacen muy difícil que la oposición reúna todas las condiciones requeridas para completar el proceso electoral exitosamente, tal como ocurre con la designación de los miembros de mesa y en la conformación del padrón de testigos de mesa de la oposición. Quizás lo más significativo sea el efecto de la abstención sobre el resultado electoral, ya que si bien es evidente que el número de electores a favor de la oposición es muy superior al número de partidarios de Maduro, se desconoce el porcentaje del electorado que realmente concurrirá a votar.

Es claro, en términos generales, que mientras mayor o menor sea el porcentaje de abstención, menor o mayor será la probabilidad de que Maduro sea derrotado. Este parece ser el asunto decisivo con relación al desenlace electoral; es decir qué tanta gente votará dada la necesidad vital de salir de Maduro, a pesar de que se conoce lo viciado del proceso; y qué tanta gente dejará de votar básicamente para demostrar su desconocimiento a un gobierno ilegítimo.  Por otro lado, desde el punto de vista del debate planteado, por un lado se puede ver que la opción de votar significa seguir una conducta fundamentada por parte de la oposición, mientras que la abstención significa dejar para después del 20M la actuación que se decida acometer.

Pero al mismo tiempo se debe reconocer el riesgo cierto de que la opción de votar constituya cierta ayuda a la “legitimación” de Maduro, aunque este está tan deslegitimado que eso parece improbable. Con relación a la opción de no votar, cabe plantear varios puntos: a) Qué agrega la abstención a la deslegitimación que ya reúnen Maduro y la llamada asamblea constituyente, incluso a nivel internacional? b) Qué porcentaje de abstención el 20M se podría considerar como un respaldo del electorado a esta opción digna de honestidad política? Quizás un mínimo de 50%? c) Qué efecto tendrá esta opción sobre la unidad y la fortaleza de la oposición?.

Viendo hacia adelante es fácil ver lo esencial que es reconstruir la unidad opositora, incluyendo a sectores disidentes del chavecismo que aceptan el fracaso completado por Maduro, todo lo cual exige principalmente dos grandes y muy difíciles realizaciones, como son rectificar, renovar y reconstruir el tejido partidista de Venezuela, y una sociedad civil más responsabilizada de su participación en el esfuerzo regenerador.

Se concluye con que éste último tiene que incluir la protesta, el rechazo y el enfrentamiento permanente dentro de los artículos 333 y 350 de la Constitución al comportamiento autoritario del gobierno; y mantener e incrementar la condena mundial al régimen.  Conviene tener muy claro los grandes objetivos del país recuperado, los cuales incluyen principalmente derrotar la hiperinflación, la estabilización económica y la institucionalización que posibiliten recuperar el crecimiento económico, la recuperación urgente de la posición importante de Venezuela como país productor de petróleo, y enfrentar de emergencia la muy invivible crisis social.

Respetando la actitud de quienes honestamente deciden votar dada su desesperación ante la inclemente hiperinflación, el simple hecho de tener presente todo lo ilegítimo, inmoral, autoritario, inescrupuloso, incapaz y destructivo que es el gobierno, su llamada “constituyente”, su corrupción, su desprecio olímpico por los ciudadanos venezolanos, y todo eso que impide que un ser humano normal pueda ser parte del fraude gigantesco, hace que yo no vote el 20M.

Por: Douglas Jatem Villa

cactus24 16-05-18

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