Venezolanos en España: «Tememos que aquí ocurra lo mismo que pasó en Venezuela»

Con una lluvia que se interrumpió cuando fue cayendo la noche y mientras la música salía de los amplificadores, los venezolanos residentes en España se congregaron ayer en la Puerta del Sol de Madrid para brindar un saludo caluroso a Juan Guaidó, en la última parada de su gira europea.

En las pancartas, repartidas como si fueran las flores de un gran ramo, las proclamas que se leían clamaban por la democracia, la justicia, el paz y el pan. Las enarbolaban personas de todas las edades, ancianos y jóvenes, y también de varias nacionalidades, como demostró la presencia de cubanos en el acto, encantados de dar un espaldarazo a su «pueblo hermano». Unidos por un propósito, acompañar al líder opositor en su gira europea, sobre todo después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se negara a recibirlo, los asistentes gritaron jubilosos cuando Guaidó se dirigió a ellos, llamando a la esperanza e invitándoles a seguir luchando por el final del chavismo. «Me gustaría decirles que hagan ya las maletas -les dijo-, pero primero tenemos que terminar la tarea».

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Antes de que Guaidó encendiera su ánimo, los venezolanos fueron llenando la Puerta del Sol desde las cuatro de la tarde, arremolinándose frente a la Real Casa de Correos, bajo un balcón donde colgaban las banderas de España y Venezuela.

En esos primeros momentos, todavía con el ajetreo natural de la plaza propio de un sábado de compras, uno de sus singulares personajes, un tipo vestido del muñeco terrorífico «Chucky», agarró una pancarta que denunciaba al líder chavista, Nicolás Maduro, y comenzó a agitarla ante un corrillo que se echó a reír. Ese grupo solo era una pequeña muestra de la enorme comunidad que ha abandonado su tierra.

Según el portal Para Inmigrantes, unos 300.000 venezolanos residen en España, alrededor de la mitad de ellos sin papeles, y, en Madrid, «son la principal nacionalidad extranjera en la mitad de los distritos de la ciudad».

Que no se repita

Mientras Guaidó entraba en el Palacio de Cibeles, ABC tuvo la oportunidad de conversar cerca del Banco de España con María Carolina Rivas, una venezolana de 45 años, nacida en Barcelona, Estado Anzoátegui, que expuso sus razones para asistir a la convocatoria. «El éxodo de venezolanos es un genocidio», denunció, aprovechando luego para criticar al líder de Podemos, Pablo Iglesias, al que acusa de apoyar a Maduro: «Resulta fácil hablar con los bolsillos llenos», le afeó. «Ojalá en España no pase lo de Venezuela. Nadie escarmienta en cabeza ajena», dijo luego, aunque sin hacer una crítica frontal contra Sánchez. «Piedras contra balas no hacen nada», resumió.

Llegando a la Puerta del Sol tras subir por la calle Alcalá, donde las gorras con los colores de la bandera venezolana se llegaron a unir a un coletero rojo, amarillo y azul, ABC se encontró con Violeta Perdomo, de 59 años, una hija de canarios nacida en Caracas, y Eva Buitrago, de 65, natural de Santa Cruz, Estado Falcón. «Hubiera preferido no saberlo, pero conocemos cómo fue el proceso de introducción del comunismo en Venezuela, y esto está sucediendo ahorita en España», advirtió Buitrago. «En España, veo elementos iguales a lo que pasó allí, y me da mucho miedo», añadió Perdomo, esquivando con habilidad las ramitas de romero que le ofrecía una señora. Ese temor, como pudo comprobar este diario a lo largo de otras conversaciones, se repite como un mantra entre los venezolanos que residen en España, inquietos ante el auge de la izquierda populista, que definen como un mal importado de Iberoamérica.

 

«Somos un movimiento contra la dictadura castro-comunista, que a tantos pueblos por el mundo intenta meter en la misma opresión», explicó Lázaro Mirales, un cubano nacido en Matanzas, de 36 años, que también se acercó a la Puerta del Sol para ofrecer su respaldo a los venezolanos que iban llenando la plaza. Sosteniendo una bandera de su país, acompañando cada palabra con un movimiento de su brazo y cerca de uno de sus compatriotas, un anciano exiliado de Cuba hace más de 50 años, Mirales denunció, sin rodeos: «No se puede permitir ni un minuto más la injerencia del castro-comunismo en nuestros pueblos, de un sistema opresor que ha metido en la miseria, en el hambre, a tantos millones de cubanos y venezolanos»

«No hay ningún futuro para los jóvenes en Venezuela», zanjó Alfredo Molina, un exmilitar de 26 años procedente de Vijía, Estado Miranda, cuando ABC le preguntó por esa posibilidad. «Yo fui oficial del Ejército y me vi obligado a salir por Colombia. Llega un punto en el que hay que decidir o irse o quedarse. Pero tenemos confianza en Guaidó», expresó. Como si hubiera recogido sus palabras, Juan Guaidó, poco después, concluyó así su intervención: «Unos pocos tienen secuestradas las armas -explicó-, pero contienen algo que es inevitable». Desde luego, muchos parecen desear que sea así.//Información de ABC.

Cactus 24 (26-01-2020)