Con una ceremonia sencilla y un triunfo del anfitrión inició el Mundial Rusia 2018

Rusia inauguró el Mundial de fútbol, el primero que se disputa en Europa del Este, con una breve pero intensa ceremonia presidida por el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, que mostró una emoción contenida.

“Deseo éxitos a todos los equipos y emociones inolvidables a los aficionados”, proclamó desde la tribuna del espectacular estadio Luzhnikí.

Luzhnikí, un estadio con capacidad para 81.000 espectadores, vistió sus mejores galas para abrir un torneo que echó a andar con el partido entre Rusia, y Arabia Saudí que finalizó con una goleada del anfitrión.

Por motivos de salud no estuvo el brasileño Pelé, considerado por muchos aficionados el mejor futbolista de la historia, pero sí el argentino Maradona, un gran admirador del presidente ruso.

La ceremonia, que cumplió el lema de que el Mundial de Rusia no dejará frío a nadie, fue una mezcla de los principales exponentes del alma rusa -la música clásica, las bellas artes y el ballet- y los nuevos ritmos de la cultura popular.

La estrella del pop británico Robbie Williams, que en su momento no dudó en ridiculizar el ritmo de vida de los oligarcas rusos en uno de sus temas, fue el encargado de animar la fiesta con canciones como “Let me entertain you”, “Feel” o “Rock DJ”.

Conocido en su tiempo por ser el chico malo de la música anglosajona, Williams convirtió el estadio en una gran discoteca y no se limitó al escenario, sino que se acercó a la banda como de un futbolista se tratara para incendiar el ambiente.

Mientras, el alma rusa estuvo representada por bailarines, pianistas, violinistas y un arpa que puso la nota sentimental a un día de fútbol.

Uno de los momentos culminantes fue cuando Williams y la soprano rusa Aida Garufillina interpretaron juntos uno de los mayores éxitos del británico: “Angels”.

Garufillina, que a los 31 años ya ha conquistado la Ópera de Viena, puso la nota de glamour al evento, que volvió a convertir a Moscú en el centro del mundo como en los Juegos Olímpicos de 1980.

El español Iker Casillas, campeón mundial en 2010, dio el pistoletazo de salida a la fiesta minutos antes de su inicio al traer al campo el trofeo que levantará en este mismo estadio el ganador del torneo.

La estrella invitada fue “O fenómeno” Ronaldo, el brasileño que ganó la Copa Mundial en 2002 -la de 1994 la ganó sin jugar- y que dio el simbólico saque inicial junto a la mascota del torneo, Zabivaka.

Bueno, en realidad Ronaldo no llegó a tocar el balón, sólo amagó, y el saque inicial correspondió a un niño ruso, gesto que despertó la primera gran ovación de la jornada.

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