Un policía afroamericano entre las víctimas del ataque en Luisiana

Este domingo tres policías fallecieron luego de que un ex marine estadounidense, veterano de Irak, los matara en Baton Rouge, Luisiana; entre las víctimas, se encontraba un oficial afroamericano, padre de un pequeño.

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El presidente Barack Obama condenó este “acto de cobardes” y exigió que terminen los ataques contra los agentes de la ley.

Montrell Jackson, de 32 años, era un agente afroamericano y veterano de 10 años en el Departamento de Policía de la ciudad. Estaba casado y tenía un hijo de cuatro meses.

El 8 de julio, al día siguiente de los ataques a los policías en Dallas, en los que un hombre afroamericano mató a cinco agentes y dejó heridos a varios otros, Jackson escribió en Facebook que esos eventos lo habían dejado agotado física y emocionalmente.

“Juro por Dios que amo esta ciudad, pero quisiera saber si esta ciudad me ama”, escribió Jackson.

“Con uniforme recibo desagradables miradas de odio y sin uniforme algunos me consideran una amenaza … Por favor, no dejen que el odio infecte su corazón. Esta ciudad DEBE SER y SERÁ mejor”.

Jackson había sufrido lesiones y recibió tratamiento por inhalación de humo en 2007, después de que ingresara a un edificio en llamas en un fallido intento por salvar a un niño pequeño, informó el diario local The Advocate.

Brad Garafola, era agente de la oficina del Sheriff del distrito de East Baton Rouge. Había trabajado el turno de la noche y estaba preparándose para partir de vacaciones este lunes.

De 45 años, tenía cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, de entre 7 y 21 años.

“Era un gran tipo. No sólo un gran defensor de la ley, era un gran marido y un gran padre”, dijo su esposa Tonja Garafola al diario The Advocate. “No se merecía esto. Él siempre ayudaba a todos”.

La tercera víctima es Matthew Gerald, un veterano del Ejército que fue jefe de la tripulación de un helicóptero que cumplió numerosas misiones en Irak.

De 41 años, se había unido al Departamento de Policía de la ciudad en octubre pasado.

“Él era un hombre bueno”, dijo su vecina Stephanie Morgan, quien lo conocía desde 2009, al diario The Advocate. “Usted no va a encontrar a nadie mejor”.

CACTUS24 (18-07-16)