Revolución Institucional VS. Revolución a escala de las clases (Parte II)

En síntesis, pos-Chávez esta dirigencia en su concepción reformista implementó un plan de maquillaje para el hambre y la miseria del pueblo, sustituyeron la soberanía de la lucha de clases como curvatura para profundizar la revolución, por políticas superficiales y asistencialistas con el único fin de mantener el clientísmo electorero que les asegurará mantenerse en el poder, como los ungidos por la inmortalidad del comandante Chávez arremetieron contra toda crítica, satanizaron a Giordani, execraron a Navarro, patearon a Saman de INDEPABIS, aislaron al comandante William Izarra (entre muchos otros) y persiguieron despidiendo revolucionarios y revolucionarias con cargos en el gobierno y convirtieron funciones de Estado en patrimonio familiar, cierran este círculo haciendo gala del más vulgar “despotismo ilustrado” imponiendo candidaturas a diputaciones de acólitos incondicionales y familiares en unas amañadas elecciones internas del PSUV, mientras que los partidos del GPP esperaban resignados las migajas que esta comedia les dispensaría. Uno tras otros errores tácticos y estratégicos se fueron amalgamando como antesala a esta derrota que tiene nombres y apellidos, lo cierto es que las costosas y peligrosas consecuencias (efectos políticos) que acontecerán a partir del nuevo escenario exigen profundas revisiones, rectificaciones y radicales reimpúlsos para generar un salto estratégico de la revolución Bolivariana. Nuestro gobierno que preside el camarada Nicolás Maduro cuelga formalmente de un delgado hilo constitucional e institucional, pues la base de sustentación socio-política es débil y estrecha por los resultados electorales, y la capacidad de maniobra que logra la oposición para pasar a una amplia ofensiva de disputa por el poder político no es subestimáble.

Viraje táctico y rectificación estratégica: La oposición viene por la presidencia, para ello cuenta con el instrumento constitucional que le otorga la facultad de promover referéndum de cualquier tipo, ello tiene un tiempo (Febrero 2016) apremiante para su estrategia de poder. Por sus primeras declaraciones y mandatos taxativos expuestos públicamente por FEDECAMARAS, podemos pensar que la embriagues de victoria los conducirá a cometer errores tácticos que hay que aprovechar ¡ya!, con movilizaciones de calle en defensa a la LOT, ley de inquilinatos, ley de tierras, ley de precios justos, etc. Para que esta convocatoria tenga receptividad es necesario que surja de liderazgos creíbles y con reconocimiento político en las bases clasistas de trabajadores y obreros.

En consecuencia, el viraje táctico impone desinstitucionalizar y despartidizar las fuerzas sociales en sus luchas, en vez de tutelarlas está planteado impulsarlas y apoyarlas para que se expresen en todo su esplendor y fuerza clasista. Éste viraje táctico debe combinarse con radicales cambios de los equipos de gobierno tanto en el poder ejecutivo, gobernaciones rojas como Alcaldías del chavismo, no se trata de poner caras nuevas, se trata de colocar dirigencia (revolucionaria) consustanciada con el ideario revolucionario del pensamiento de Chávez, íntegros, leales, operacionales de la política con reconocimiento popular, desburocratizando la función del cargo por el de servicio eficiente y oportuno hacia las demandas sociales. Éste viraje táctico lo sintetizaría en tres ejes combinados a desarrollar programáticamente: Primero, formación política-ideológica (rearme político-ideológico del pueblo) de los cuadros y colectivos populares, ello implica análisis de la derrota, diagnostico de los errores, la crítica y la autocrítica y un plan de contraofensiva territorializándola como espacios de poder popular. Segundo, reorganización a fondo de las bases populares y revolucionarias, para lo cual, hay que confiar en la democracia asamblearia de las bases como principio de renovación de esa dirigencia bozaleada al servicio de padrinos y madrinas como cuotas de poder y que imponen a trocha y mocha los intereses cupulares de grupos y élites burocráticas, es decir, renovar la dirección y la direccionalidad desde las bases de la revolución con enfoque clasista. Y tercero, movilización permanente de contraloría social a todos los niveles de gobierno, comercios, farmacias, mercalitos, PDVAL, distribuidoras de gas doméstico, etc.; impulso de patios socio-productivos conformando redes vecinales para intercambio y comercialización de rubros alimenticios a baja escala. Desarrollo de actividades socio-culturales y deportivas permanente en las comunidades como medios de difusión, agitación y organización de la comunicación del ideario revolucionario, que potencien y cualifiquen la misión Barrio nuevo Barrio Tricolor superando el abordaje ocasional, convirtiéndolo en un plan para planificación y organización movilizadora de la comunidad por sus problemas y urgentes necesidades.

Rectificación estratégica: Una guerra es la ruptura de hostilidades entre fuerzas enemigas, antagónicamente irreconciliables, cada fuerza diseña e instrumentan tácticas para vencer a su contrario y reine su estrategia. Declarar públicamente en el ámbito nacional e internacional que fuimos derrotados y que “quien gano electoralmente fue la guerra económica”, es reconocer que no tuvimos táctica y que nuestra estrategia de poder es inviable, más aún, que el enemigo es superior a nosotros táctica y estratégicamente. Por consiguiente aceptamos nuestra dimisión frente a un enemigo que no nos dará paz ni cuartel.

Las anunciadas medidas y decisiones expuestas por nuestro querido camarada (con lealtad y respeto lo digo) presidente Nicolás Maduro el lunes en sus dos alocuciones, son más de lo mismo. En efecto, convocar al congreso y bases del PSUV para “evaluar la derrota” es un ejercicio de catarsis endógena, posteriormente rectifica y convoca al GPP y colectivos sociales. En la reunión con los gobernadores y gobernadoras no transcendió de lo formalmente esperado y sin ninguna exigencia distinta a ocasiones anteriores. Más adelante anuncia la conformación de comisiones presidenciales para “analizar profundo la situación”, nombrando a los mismos de lo mismo (sin pretensiones de descalificar a ninguno) con las mismas responsabilidades de la derrota, demuestra que no hay la menor intención de rectificación estratégica. Querido presidente Nicolás Maduro (absuelva mi atrevimiento), en contextos extraordinarios se requieren medidas y acciones excepcionales y de nuevos actores válidos de agudeza impersonal que puedan en primera instancia, rearmar el discurso político franco frente a los derrotados (colectivamente somos todos los revolucionarios y el pueblo chavista) con la verdad por delante para rescatar la confianza y alimentar la fe en el gobierno revolucionario. En paralelo, recoger los cristales rotos en la subjetividad del pueblo con una propuesta que incluya a todos los sectores económicos (comprometidos con la revolución), políticos y sociales, como inicio a desarrollar un plan de inversiones productivas de emergencia, medidas económicas postergadas (aumento de la gasolina e hidrocarburos, unificación cambiaria, reducción del gasto público y renegociación de la deuda interna y externa, entre otras) y la integración de nuevos equipos de gobierno a todos los niveles (el PPT plantea un gobierno del GPP, pero es que en el GPP no están todos los que son ni son todos los están) que respondan al plan para la construcción del socialismo y diseñen un plan para la reducción burocrática del Estado desde las Alcaldías hasta el poder ejecutivo. El tiempo es corto, pero la audacia y los sacrificios de arfiles en este jaque político pueden salvarnos de un mate a la reina que otea al horizonte mediato. Se trata de un “golpe de timón revolucionario y drástico que reformule y reprograme la estrategia en las relaciones de poder” de lo contrario seguiremos hollando nuestra definitiva derrota y la fe de nuestro noble pueblo.

Víctor “Semeruco” Pereira

Testarudo guerrillero del 60-2015

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Twitter: @Semerucal2013

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