Revolución Institucional VS. Revolución a escala de las clases (Parte I)

La revolución y el liderazgo Bolivariano llegó al ápice de sus múltiples contradicciones corriendo el velo en el marco de los resultados electorales del 6/12/2015. Las reacciones iniciales y respectivos discursos de la alta dirigencia Chavista demuestran la inmensa subjetividad con la que nos han gobernado. Tres factores se conjugaron como antesala derrotera: primero; “endosar la neurálgica derrota” a la cacareada guerra económica (tres años con el mismo discurso) es reconocer que nuestro gobierno revolucionario fue incapaz de implementar estrategias económicas para derrotarla, es decir, ya estábamos derrotados antes de las elecciones. Segundo; la pregunta es: ¿El llamado comando cívico-militar de nuestro gobierno, cúpula PSUV y GPP sabían de la derrota con antelación? El despliegue de recursos, regalos, carros, incremento de pensionados, dadivas y otras acciones de los últimos meses al 6-D, son una expresión de la visión populista del reformismo empírico con la que intentaron remontar la pendiente electoral para conjurar el deslave que les atropellaría.

Y tercer factor; la indiscriminada utilización de la subjetividad de imagen, pensamiento y discursos del comandante supremo Hugo Chávez como catalizador electoral, no les dio el resultado esperado pues nunca pensaron decirle al pueblo la verdad verdadera sobre la gran crisis que por sus errores ahogaron a la revolución y al pueblo Bolivariano, con vulgar simpleza pretendieron esconder tras de Chávez las angustias, frustraciones, impotencias y arrecheras de ese chavismo realengo que nos ha acompañado noblemente por más de 16 años. En mi comprender compartido, en cualquier análisis serio, objetivo y propositivo sobre la derrota, estos tres factores son claves para abordar los otros ángulos que conforman el marco conceptual y programático del nuevo mapa político pos-6-D que amenaza a la “revolución” como espada de Damocles.

Debe quedar conciencia en esta derrota, que el chavismo de a pie dejó de creer en el discurso de los encumbrados y figurones, pero los resultados develan algo más delicado aún: “la gente, las bases de los partidos del GPP no nos reconocen como referentes alternativos dentro del chavismo”, peor aún, los colectivos populares y revolucionarios, debemos acusar con humildad y autocrítica la sanción que el pueblo nos impone por muchos silencios cómplices y omisiones mantenidos por largos tiempos. En este sentido, se nos aproxima una crisis de credibilidad sobre los postulados políticos-ideológicos que sustentamos junto a frustraciones de “liderazgos”, pues no sólo ha sido derrotada la dirigencia burocrática de la política en el poder y sus asimilados, sino que está en juicio la fe popular en el socialismo como sistema radicalmente diferenciado del capitalismo.

Discurso reformista versus realidad: “Una revolución no puede hacerse sin revolucionarios ni revolucionarias”, menos aún sin una teoría de la revolución no es posible hacer revolución. En este sentido, el discurso colectivo que pretendió imponer como catalizador electoral la suprema dirigencia gobernera y cúpula Psuvista tercamente empeñados en culpar la guerra económica de “los males que está sufriendo mi pueblo” fue trivial al punto de decir: “uno disfruta en esas colas”, “aprovechemos las colas para explicar a la gente de quien es la culpa del desabastecimiento”, “vamos a nombrar la comisión presidencial de abastecimiento”, ese realismo mágico discursivo demostró que esa “dirigencia reformista” está (y sigue) de espalda a una realidad angustiante, que sus privilegios de poder son de tal magnitud que banalizan el caos político-social generados por ellos mismos. Contrariamente, la oposición más inteligente e interpretando la realidad concreta y el contexto de crisis del sistema rentista petrolero” lanza a la calle (sin proyecto serio y viable) “Venezuela QUIERE CAMBIO”, contra el desabastecimiento, la sicalíptica corrupción, la autocracia política, la inseguridad, los constantes aumentos de artículos, medicinas de primera necesidad y consumo masivo, etc. Será tremendista decirlo (pero necesario), que ni Maduro (nuestro camarada obrero presidente), ni el resto de la dirigencia del gobierno, ni partidos del GPP no entendieron (si lo entendieron y no lo dijeron son cómplices silenciosos) los múltiples elementos y factores que graficaban el complejo escenario político-electoral, menos aún, han comprendido que lo que está en crisis es el modelo, el sistema rentista petrolero y las relaciones de poder.

Hemos tenido 16 años para enterrar la dependencia rentista y construir nuevas relaciones de poder y relaciones socio-productivas, reindustrializar al país asegurando soberanía productiva autosustentable a escala social, reducir la carga burocrática del Estado, extirpar la corrupción y colocar en la dirección política para “la refundación de la patria” hombres y mujeres con visión, convicción y compromiso revolucionario, contrario a esto, lo que han hecho es apuntalar la herencia del capitalismo dependiente “con rostro humano” y reforzar los complejos mecanismos de dominación y control político a través del Frente Francisco de Miranda, los CLP y UBCH como regidores de los embriones del poder popular, colocándole a comunas y consejos comunales, consejos obreros, estudiantiles y movimiento cultural una camisa de fuerza que contenga la creatividad, fuerza creadora y transformadora para subvertir el estatus socio-cultural de dominación que se instauro como modelo societario en la 4ta República.

(Continúa)…

 

Víctor “Semeruco” Pereira

Testarudo guerrillero del 60-2015

Correo: [email protected]

Twitter: @Semerucal2013

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