¿Qué tipo de tierra eres? por el pastor Maikeny García

Una buena tierra se diferencia de las demás porque está dotada de suficientes nutrientes, para que toda semilla que en ella sea sembrada pueda germinar, echar raíces, crecer y luego dar buenos frutos.

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Una Mala tierra no puede dar a luz arboles que den un buen fruto. Un buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos, un buen árbol no puede producir frutos malos y un árbol malo no puede producir frutos buenos. El buen crecimiento del árbol depende de la buena tierra donde se siembre y del cuidado que se le preste.

El señor Jesús nos dejó bien claro en esta enseñanza como realmente podemos permanecer en su palabra, convertirnos en tierra fértil y dar buenos frutos.

¡Escuchen! Un agricultor salió a sembrar.4A medida que esparcía las semillas por el campo, algunas cayeron sobre el camino y los pájaros vinieron y se las comieron.5Otras cayeron en tierra poco profunda con roca debajo de ella. Las semillas germinaron con rapidez porque la tierra era poco profunda; 6pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron.7Otras semillas cayeron entre espinos, los cuales crecieron y ahogaron los brotes;8pero otras semillas cayeron en tierra fértil, ¡y produjeron una cosecha que fue treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado!9El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda. Mateo 13: 3-9 NTV

1.- ¡Tierra Simple! Un agricultor salió a sembrar.4A medida que esparcía las semillas por el campo, algunas cayeron sobre el camino y los pájaros vinieron y se las comieron…

Se refiere al creyente con un corazón simple, es aquel que debido a su orgullo le es difícil entender y aplicar la palabra. Nuestros propios conocimientos, nuestra voluntad, nuestra arrogancia no harán crecer la palabra de Dios en nuestra vida. Y cuando eso sucede entonces aparecerá Satanás como un león rugiente buscando a quien devorar y hará que la semilla no germine.

2.- ¡Tierra Rígida! 5Otras cayeron en tierra poco profunda con roca debajo de ella. Las semillas germinaron con rapidez porque la tierra era poco profunda; 6pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron.

Dios envía la palabra al creyente, este la recibe con gozo y alegría: “Lo creo Señor, lo voy hacer, voy a trabajar arduamente para la obra de Dios, predicaré tu palabra, caminaré en santidad, ganaré almas para Cristo…” pero cuando la semilla germina de pronto echa raíces y se encuentran con las rocas.

Es importante saber que en la tierra donde se vaya a sembrar la semilla primero hay que ararla y así cualquier roca que impida el crecimiento de la misma antes es removida.

¿Qué representan las rocas?

Las rocas representan en nuestras vidas el pecado oculto, el rechazo, las actitudes incorrectas, el adormecimiento espiritual, maldiciones generacionales, inconstancia, rebeldía.

Estas rocas impiden al árbol crecer, sus raíces no pueden ir a más profundidad, el creyente en su caminar con Dios es criticado por ser cristiano, la tentación lo rodea y se deja seducir constantemente para abrazar el pecado; y por no tener raíces profundas se hace inestable y es derribado fácilmente.

Muchas veces queremos emprender grandes cosas en Dios pero no determinamos ceder a nosotros y romper con lo que al Señor no le agrada para que entonces su obra sea vista en nosotros y nuestros frutos sean buenos y perdurables. Por eso es que muchas veces hay creyente que llegan a la iglesia y vemos como Dios comienza a obrar en ellos de manera poderosa y de repente de un momento a otro dejan de creer y deciden marcharse e ir en post del mundo, estos aunque recibieron la palabra y con rapidez comenzaron a crecer, llega el momento en que Dios les demanda que dejen lo incorrecto y no lo hacen, prefieren seguir atesorando esas rocas dentro de ellos, y de pronto aparecen las circunstancias de la vida y Satanás se aprovecha, y como no decidieron que sus raíces sigan creciendo pues esas mismas circunstancias y presiones los terminan alejando de Dios.

3.- ¡Tierra engañosa! 7Otras semillas cayeron entre espinos, los cuales crecieron y ahogaron los brotes…

Es el tipo de creyente que escucha la palabra del Señor, se esmera y echa raíces, y al momento de dar frutos se vuelve infructuoso. Este desplaza la palabra de Dios y coloca en primer lugar sus preocupaciones, sus deseos personales, el atractivo de las cosas del mundo lo envuelven y pierde el enfoque y equilibrio.

Aunque ellos regularmente asisten a la iglesia no producen buenos frutos, porque permiten que el afán y la ansiedad ahoguen su identidad y su propósito en Cristo.

4.- Tierra Fértil 8pero otras semillas cayeron en tierra fértil, ¡y produjeron una cosecha que fue treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado!…

Es el creyente que ha dispuesto su vida totalmente para que Dios sea quien obre en él y establezca su voluntad, a su vez es una persona que posee buenos nutrientes (fe, amor, esperanza, pasión, consagración, integridad). No se rinde pase lo que pase permanece firme mirando hacia arriba a Cristo nuestro Dios.

Este tipo de creyente le sirve al señor con todo su corazón y cuando escucha la palabra en el se produce mucha fe y no solo se queda allí sino que esa fe la pone por obra y actúa y Dios le respalda. Crece sin ninguna limitación, se expande y sus frutos son muy buenos y hasta otros se acercan a el porque Dios lo hace tierra deseable.

¿Qué tipo de tierra decides ser?

¡Espera! Aun falta algo:

Así como la tierra fértil posee buenos nutrientes para que cuando caiga la semilla en ella, esta crezca hasta convertirse en un buen árbol; pero todo árbol para que de un buen fruto no solo necesita de una buena tierra sino también de un factor importante el agua. Y esta agua es El Espíritu Santo.

Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Levítico 26:4

Cuando lo haces solo puede que tus frutos sean pocos, pero cuando te unes al Espíritu Santo y permites que el te dirija tus frutos serán a cientos, a sesenta y a treinta por uno. Con la Presencia de Dios no hay límites en el crecimiento.

No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé. Juan 15:16

Desafío hoy tu vida a que cada día te conviertas en una tierra fértil y hagas crecer la palabra de Dios en ti y puedas llevar muchos frutos. Dios te bendiga con unción fresca!

Para Meditar: “Mientras las raíces de un árbol sean más profundas muy fuerte será el árbol”

 

Pastor Maikeny García