Un proyectil apagó la vida de una inocente criatura en Lara

“Era la luz de sus ojos, era todo para él y ahora no le queda nada. Siempre era primero ella y después él. Solo Dios sabrá calmar el dolor que tiene, porque eso no se calma con nada”, expresaba Ana González en las afueras de la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda al referirse a su sobrino Alí Prado, quien este domingo perdió a su única hija, una pequeña de tan solo dos años, quien murió en manos de la delincuencia desatada en la entidad larense.

Quince días era lo que faltaba para que la bebé cumpliera tres añitos. Su padre se lo tenía todo listo, y este lunes además pensaba celebrar junto a ella su 23 años, pero ahora solo abraza su ropa y la llora, dice que se quiere ir con ella.

Alí Prado tenía apenas cinco días en Venezuela, había llegado de Colombia, lugar donde viajaba de forma constante para vender bisutería. Iba máximo por 15 días y regresaba para ver a la pequeña. Aunque se la quiso llevar, su madre quien también está en el vecino país no lo había dejado, por lo que cada vez que venía la buscaba en casa de la abuela materna y la sacaba para todos lados, le daba de todo, recuerda Elizabeth González, abuela paterna.

Disparan al carro

Sobre el hecho se pudo conocer que fue a la 1:00 am del domingo en la avenida principal de Los Cerrajones, comunidad ubicada al oeste de Barquisimeto.

Alí estaba en compañía de su novia y la pequeña. Estaban desde temprano visitando a una tía y al ver que la infante se durmió decidió irse, al arrancar se detuvo a saludar a un primo, mientras la niña descansaba en la parte trasera de su vehículo un Ford Fiesta Power gris.

Mientras estaba con su primo estacionado frente a una licorería, a su alrededor habían muchas personas bebiendo y con música a todo volumen en vehículos. Pudo observar que dos sujetos se acercaban hacia donde él estaba, se percató que estos andaban armados y que se dirigían hacia un sujeto que vestía una franela anaranjada que estaba parado muy cerca de ellos. Este mismo sujeto también estaba armado y hubo un intercambio de disparos, pero pudo escapar.

Alí pensando en la seguridad de su niña, su pareja y la suya, asustado se montó en el vehículo y arrancó a toda velocidad, pero los maleantes creyeron otra cosa, supusieron que el joven andaban con el sujeto que había escapado y dispararon contra el vehículo. Tres balazos pegaron, pero un proyectil fue el que ingresó por la maletera y le dio en el pómulo izquierdo a la niña.

El padre al darse cuenta se fue para el Seguro Social Pastor Oropeza, llegó con ella en brazos, pero no había que hacer: la bebé había muerto.

Su familiares, que hoy lloran la perdida de la niña, aseguran que es la primera vez que atraviesan por una situación así.

“La ley de la vida es que los hijos entierren a sus padre y hoy mi muchacho va a enterrar a su inocente criatura”, decía con voz entre cortada la señora Elizabeth, a la vez que exigía justicia y pedía al presidente Nicolás Maduro que acomodara todo lo que estaba pasando y pusiera freno a tanta inseguridad.

Con la muerte de esta pequeña se suman dos infanticidios los que se han cometido en la región larense durante 2018.

Foto: Cortesía Miguel Rodríguez

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