Agolpados en parques y andenes, centenares de ciudadanos, entre colombianos retornados y venezolanos, forman largas filas a las afueras de las oficinas de giros internacionales de Cúcuta, a la espera de adelantar sus trámites recurrentes.

“Esta imagen de represamiento se está repitiendo en varios puntos de la capital de Norte de Santander, donde la demanda de los miles de extranjeros y connacionales, que son arrastrados por la ola migratoria proveniente de Venezuela, excedió la capacidad institucional de entidades y empresas asentadas en esta región del país”, reseña El Tiempo de Colombia.

El medio colombiano señala que el fenómeno, que se acopló al paisaje cotidiano de los cucuteños, se viene presentando desde los últimos meses debido al ascendente flujo de migrantes que cruzan la frontera entre Colombia y Venezuela a través de los tres pasos fronterizos de este departamento, en busca de alimentos y medicamentos, e incluso, de oportunidades para rehacer sus vidas.

Ante la falta de un aparato institucional que genere rutas de atención hacia esta población flotante, entidades como la Registraduría o la Terminal de Transportes de Cúcuta señalan que la demanda de extranjeros ha rebasado la capacidad de sus instituciones.

Según Migración Colombia, en los últimos nueve meses, desde la entrada en vigencia de la nueva Tarjeta de Movilidad Fronteriza, se han reportado un millón de registros entre salidas y entradas de personas originarias de Venezuela.

El Tiempo de Colombia señala que el parque García Rovira, ubicado en pleno centro administrativo de Bucaramanga frente a la Alcaldía y a la Gobernación de Santander, se ha convertido en el lugar en el que decenas de venezolanos, hombres de distintas edades, mujeres y niños, pasan sus noches.

“Algunos consiguen acomodarse en las bancas, otros recurren a cartones para intentar protegerse del frío y la lluvia de las noches. Otros más privilegiados tienen su propia carpa que sitúan sobre las zonas verdes del parque”.

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