El rastro de sangre se extendía desde la sala hasta el baño de la habitación principal. El atacante no midió consecuencias, se abalanzó sin piedad  y ferocidad sobre su víctima, el ingeniero Frank Johanny Colmenares Peña (33); lo asesinó de al menos 12 puñaladas y luego huyó con su Grand Vitara verde y equipos eléctricos de la residencia en Villa San Rafael, al sur-oeste de Maracaibo.

Una vecina escuchó los gritos, pero no intervino ni denunció ante los cuerpos de seguridad. El cadáver del ingeniero  permaneció en el baño hasta el mediodía. Aunque los oficiales presumen que lo mataron entre las 3:00 y 4:00 de la mañana.

El ladrón y homicida, por las primeras pesquisas, podría ser alguien conocido. No violentaron puertas, ventanas ni cerraduras. La comunidad no recuerda haber visto regresar al ingeniero acompañado. “Era muy reservado en su vida íntima y muy selectivo con sus amistades”.

Quienes localizaron el cadáver explicaron que el piso, las paredes, los muebles, la cama y cada objeto de la sala y  de la recámara quedaron impregnados de sangre. Por las huellas y las salpicaduras rojas, los vecinos creen que Colmenares luchó, lo que obligó al asesino a arrastrarlo de la sala a la habitación y re-matarlo posteriormente en el sanitario.

Por ahora, el crimen se investiga como un robo.

Un hermano del ingeniero y su madre son quienes tramitan la entrega del cuerpo y declaran a los detectives sobre el círculo de amistades de Colmenares.

Cactus24 05-05-18.

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