Magriseth dejó las lágrimas para enfrentar el cáncer de mamá por sus hijos

Muñoz tras escuchar la palabra “cáncer”, quedó abatida, puesto que no pensó padecer de la segunda enfermedad que ha causado a nivel mundial la muerte de muchas mujeres. 
 
Pero tocarse a tiempo, fue la mejor decisión que hizo Magriseth. Días atrás, antes de ser diagnosticada, la comerciante de 50 años de edad llevó uno de sus dedos al seno, se palpó y notó algo extraño: una pelotica dura. 
 
Eso le preocupó y decidió acudir al médico, en Barcelona estado Anzoátegui. El especialista luego de hacer un examen físico, ordenó que se practicara una mamografía. Magriseth, a quien también por cariño le dicen “Magri”, se realizó el estudio. 
 
El examen arrojó que “Magri” tenía en su seno carcinoma ductal infiltrado, en grado nuclear 2. 
 
Para ella fue muy duro, tanto que enseguida entró en depresión. Recuerda que en esos días, la aflicción la consumió; estaba llena de desesperanza y las lágrimas fueron sus más íntimas compañeras. Su mirada desgastada y su rostro afligido no lo podía ocultar ante de sus cinco hijos. 
 
– ¿Qué pensó cuando supo que sería paciente oncológico?
 
– Pensé en mis hijos. Solo en ellos. Sobre todo en César quien en ese momento tendría 10 años y Anahith que tendría 8. No quería dejarlos solos. 
 
Como a toda madre, el miedo de no volver a ver a sus hijos, la asfixiaba y le provocaba dolor. Pero Magriseth se cansó. Era ella quien no toleraba observar a sus cinco descendientes sufrir por una enfermedad que le declaró la guerra, antes de entrar en una fase aguda. 
 
“Un día me cansé de llorar, eché a un lado las lágrimas y decidí luchar por mí, y mis hijos”. 
 
El cáncer estaba preparado para hacer su trabajo, debilitar a Magriseth. Pero ella lo afrontó como una guerrera. Su escudo eran sus hijos: Ángel, Luis, Óscar, César y Anahith. Su espada, la fe y su armadura, la bendición de Dios. 
 
Todos esos componentes ayudaron a “Magri” por más de un año y medio a vencer el cáncer de mama. “En todo ese tiempo presenté constantes mareos, náuseas, perdí un poco el cabello y se me descontroló la mestruación ”, agrega. 
 
Magriseth, luego de ser intervenida quirúrgicamente en la Unidad de Mastología y Atención Integral a la Mujer de Barcelona, donde le sacaron el nódulo, inició con las quimioterapias vía oral. El medicamento Tamoxifeno lo debe tomar por 10 años, de los cuales lleva cinco. 
 
“Magri” asegura que hasta ahora ha llevado un vida feliz al lado de sus hijos. Superar la enfermedad, la hizo fuerte y sabia. Se convirtió en una mujer luchadora y proactiva capaz de vencer cualquier adversidad que se le presente, por lo que cada día celebra la vida rodeada de la gente que la ama.
 
“Nosotras conocemos nuestro cuerpo. Cuando nos toquemos y veamos algo extraño, debemos ir al médico. No hay que posponerlo porque después será tarde. Aquellas mujeres que están en este proceso les digo que no decaigan, sigan luchando con mucha fe y con el apoyo de la familia, que es muy importante”, expresa “Magri”.
 
Cactus24 (21/10/2020)

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Blom