La pandemia no para a los zulianos en sus deseos de ayudar a otros y fortalecer la fe

Reinventarse, buscar alianzas estratégicas, aprender a usar las redes sociales y las aplicaciones en los teléfonos inteligentes son solo algunas de las barreras que han superado los zulianos durante los meses de pandemias para no detener sus actividades en favor del prójimo.

Blom

 

El resultado ha sido conciertos desde las azoteas, prédicas virtuales, caminatas kilométricas, sopas y fororazos colectivos, consultas virtuales y muchos destellos de esperanza para no desanimar a las comunidades.

El primer reto para la Fundación de Amigos de la Mujer con Cáncer (FAMAC) fue no perder el contacto con las pacientes oncológicas a las que les brindan apoyo médico y psicológico. Betty Fajardo, presidenta de la organización, explicó que hubo que hacer unos cambios para apoyar a las 400 pacientes.

Recurrieron a cancelar consultas en el sector privado, asesoría psicológica vía telefónica y buscar alternativas para que todas pudieran, lo menos posible, tener que salir de sus casas, por el riesgo de ser pacientes oncológicos. El segundo desafío organizar, por vigésimo año consecutivo, la carrera de la marea rosa. Se usaron las redes sociales, un canal de youtube, y la caminata local se globalizó.

“En la caminata participaron residentes de Europa, América Latina el Caribe. La participación, rebasó todas nuestras expectativas. Todo lo recaudado será para costear tratamientos y darles esperanzas de vidas a más mujeres”.

Sobrevivir al hambre

La Fundación Comunitaria La Voz del Pueblo y Barriguita Llena, Corazón en Cristo son apenas dos de las organizaciones que lucha por una mejor nutrición para los niños y ancianos de los municipios Maracaibo y San Francisco. Entre ambas suman más de siete mil platos de comida.

Con el Hervido de la Misericordia, La Voz del Pueblo beneficia a 400 personas en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante. “Es un proyecto para los pobres, las viudas, los huérfanos, los menesterosos, los mancos. Todo el que lo necesite puede acercarse con su taza”, explica Saúl González, responsable de la fundación.

“Empezamos hace un año con cinco kilos de huesos y dos kilos de arroz, ahora con la ayuda de otros podemos le incluimos más verdura”.

El único requisito en estos tiempos difíciles es cumplir con las normas de bioseguridad. “Todos con su tapabocas y guardando distancia. El hambre se hizo más fuerte. Hay niños que llegan a las 7.00 de la mañana y el hervido se reparte a las 12.00 del mediodía, después de presentar el evangelio”.

Del crecimiento de la necesidad de alimentos la reconoció también Gustavo Mendoza, coordinador de Barriguita Llena. Asegura que la pandemia los hizo crecer, organizase para llegar a más barriadas.

“El Coronavirus no nos detuvo, nos obligó a crear alianzas estratégicas para llegar a más gente. Semanalmente atendemos 11 barriadas en Maracaibo, en sus cuatro puntos cardinales; y algunos sectores en el municipio San Francisco”.

El trabajo de Mendoza se conoce a través de las redes sociales, mientras que el de González se divulga por el dial 103.5 FM. En ambas organizaciones, según sus responsables, se hacen milagros para recaudar los alimentos. Correos, llamas, largas caminatas para entregar cartas y buscar apoyo económico. El trabajo para ellos y sus equipos de voluntarios no para. “Con sol, con lluvia, con efectivo, con gasolina o en bicicleta lo importante es llegar a donde nos ofrecen un grano de arroz para los demás”.

Rompiendo barreras por fe

En un tono de voz pausado desea paz y gracia para las familias que escuchan su mensaje. El pastor Tony Camargo, responsable de la Iglesia Palabra de Vida, recurrió a mensajes cortos, cuya duración no excede los cinco minutos, para evangelizar a la feligresía.

Los mensajes empezaron a difundirse por cadenas de WhatsApp, luego creó un grupo y finalmente un canal en telegram. El mensaje que empezó con la pandemia para determinas familias se difunde hoy hasta el exterior.

“Hemos llegado a más personas a través de las enseñanzas. Pero eso no cuenta como crecimiento de la iglesia. Muchas familias en otros países sintieron la necesidad de Dios”, acotó el pastor.

La Comunidad de Fe El Olivar, en la parroquia Francisco Eugenio Bustamante de Maracaibo, para respetar el distanciamiento social ideó hacer conciertos de una hora en los techos de las casas.

“Las adoraciones empezaron en Cuatricentenario y se extendieron hasta las barriadas aledañas Rey de Reyes, Las Marías, Felipe Pirela y sus alrededores”, explicó Yuli, una de as cantantes.

Aun cuando la restricción de reuniones en los templos se levantó durante la pandemia bajo
estrictas medidas de seguridad, los creyentes en Cristo mantienen alternativas para fortalecer la fe en estos momentos de crisis económica, desesperanza y cuarentena social relativa.

Cactus24 (19/11/2020).