La otra cara…

cinmirada

La realidad es una cruel aliada que asecha con manipular nuestras circunstancias, día a día vemos cómo nos sorprende de a golpe y a veces con premeditación. Con los años, nos damos cuenta de que mucho de lo que somos, sentimos y decimos obedece a ella; a “la realidad”. Pero, ¿quién es ella? ¿De dónde salió? ¿En qué se fundamenta? ¿Desde cuándo tiene tanta legitimidad en nosotros? Me atrevo a afirmar que desde hace muchísimo más de 17 años.

Partiendo de la tan sonada premisa de que “no podemos cambiar la realidad” yo me pregunto: ¿acaso a Albert Einsten lo detuvieron las críticas o las circunstancias de su niñez? ¿Acaso un Nelson Mandela dejó de insistir porque consiguió obstáculos en el camino? ¿O  tal vez Matin Luther King dejó de soñar? Es obvio que la repuesta a estas interrogantes es  NO. Porque no existe realidad externa que cambie o modifique esa fortaleza que se crece en nuestro interior. Es muy sencillo expresarlo desde la barrera; lo difícil es concientizarlo cuando estamos dentro del problema.

Lo mismo sucede en nuestro país: cada poco, alguien o algo nos recuerda que las cosas están “mal”. Y sí, ciertamente pudiésemos estar muchísimo mejor; pero esto es lo que tenemos ahora. Lo importante es en primer lugar, entender que todo es pasajero, nada es permanente, y que la evolución se caracteriza por tiempos y situaciones cambiantes; lo que quiere decir que todas las circunstancias ineludiblemente cambiarán. Simple regla de existencia.

Pero, ¿qué pasa mientras un venezolano o un ciudadano que vive en este país se queja? En los últimos meses me he dado cuenta de cómo de cada 10 venezolanos 3 se están quejando y 2 están contribuyendo con el problema. ¿Y los otros 5? Los otros 5, son los que yo les llamo, la otra cara. Los otros 5, somos esos ciudadanos mayormente profesionales que nos estamos preparando, que nos estamos arriesgando, emprendiendo, nos estamos reinventando, porque por decisión propia, o por cuestiones del “universo” le estamos apostando a un mejor país. Más allá de ideales políticos, es maravilloso y gratificante como cada día son más los nuevos emprendimientos, gente que se arriesga a hacer cosas nuevas, y mejor aún, los espacios de preparación académica, personal y espiritual que abren sus puertas a cientos y miles de personas que quieren seguir aprendiendo, que quieren seguir creciendo, desarrollándose re-encontrándose con sus posibilidades y ambiciones. Ante la eminente crisis económica temporal que afrontamos, se hace admirable ver cómo un padre de familia, “sacrifica” parte de su presupuesto en prepararse y adquirir nuevas herramientas para ser un mejor profesional y un mejor ser humano.

¿Acaso es esta una señal de desarrollo? ¿Acaso estamos evadiendo la “grave realidad que vivimos”? o ¿Acaso alguien no nos ha dicho que estamos “perdiendo el tiempo y dinero” arriesgándonos y preparándonos en vez de idear un negocio que nos permita generar ingresos fáciles y rentables de un día para otro? ¿Por qué nos preparamos? ¿Por qué emprendemos? ¿Por qué nos atrevemos? ¿Para qué? Todo pudiese hacer pensar en que somos un grupo de ciudadanos desfasados de “la realidad”, pero no es así, al contrario, somos personas competitivas, conscientes de que de las grandes crisis florecen las mejores oportunidades. Somos esa fuerza emergente que busca, que insiste y persiste en atravesar la tormenta con la certeza de que solo así, llegará la calma. Somos los que nos paramos bien temprano, con la mejor actitud a dar lo mejor en cada día. Somos los resilientes, los que se paran con la frente en alto, los que dejamos de ser parte del problema, y en cambio, nos convertimos en co-creadores de nuestro futuro… Somos la otra cara.

Cactus24 (18-11-16)

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