Insuficiencia cardiaca: la prevención es la mejor acción

En la búsqueda de nuevos mecanismos que logren disminuir los índices de mortalidad y de hospitalizaciones por descompensación de la insuficiencia cardíaca, se han desarrollado nuevas terapias que facilitan la vasodilatación, disminuyen la presión arterial y aumentan la diuresis (secreción de orina); para de esta forma evitar la acumulación excesiva de líquidos en el cuerpo, que representa la condición clínica más frecuente del paciente con esta condición. Con el fin de reforzar los mecanismos fisiológicos del organismo para “protegerse” de la enfermedad.

De acuerdo con el cardiólogo, Luis Díaz, la insuficiencia cardíaca (IC) es una enfermedad que suele ser desconocida por el paciente en sus etapas iniciales, debido a que la mayoría de las veces no se presentan síntomas, sino cuando ocurre la descompensación, que es un reflejo del estado avanzado de la condición.

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“Una vez que los pacientes han tenido su primera manifestación, aumenta la tasa de mortalidad en los próximos cinco años. Es por ello que se debe adaptar adecuadamente el tratamiento y hacer cambios en el estilo de vida para reducir estos índices desde las primeras etapas”, acotó.

Destaca que en los últimos 50 años el tratamiento para la insuficiencia cardíaca ha dado vuelcos de manera positiva. Hasta ahora la terapia atiende a la inhibición del sistema hormonal que regula a largo plazo la circulación sanguínea y la activación del sistema adrenérgico.

Opciones terapéuticas

La investigación para desarrollar nuevas terapias que sirvan para la insuficiencia cardiaca, ha dejado como resultado el hallazgo de un nuevo sistema, conocido como sistema de neuropéptidos. Se trata de un grupo de sustancias que son secretadas por las células del corazón cuando está ante problemas que originan el aumento de la presión o de los volúmenes  circulantes como en la insuficiencia cardiaca. Los neuropéptidos, actúan como mecanismos compensatorios para contrarrestar la acción de la IC.

“Lo que se ha procurado hacer es estimular  este mecanismo de protección fisiológica del corazón ante la IC, mediante dos formas: primero la fabricación de neuropéptidos artificiales, que si bien han dado beneficios en algunas condiciones, no han sido el mejor tratamiento  por muchas circunstancias. Por lo tanto, se ha volcado ahora en procurar inhibir la enzima que permite que se metabolicen estos péptidos, con la intención de que duren más tiempo circulando y su acción se perpetúe en el tiempo”, argumentó Díaz.

Para finales de 2014, fue publicado un estudio clínico, en la revista médica The New England Journal of Medicine, en el que participaron pacientes en insuficiencia cardiaca, en el que se mostró que el uso de LCZ696, mejoró significativamente la calidad de vida, disminuyó las hospitalizaciones por descompensaciones, la mortalidad por causas cardiovasculares y la mortalidad general. Se trata del primer tratamiento en una década que consigue reducir la mortalidad de forma alentadora por lo que se aguarda con mucha expectativa.

EL NACIONAL (27/11/2015).

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