Habitantes de Lagunillas cocinan en leña por falta de gas

A leña, así cocinan los habitantes del municipio Lagunillas del estado Zulia, cuna del petróleo en Venezuela, una de las zonas que en otrora fue la más pujantes en cuanto a explotación del oro negro se refiere y hoy sus habitantes no cuentan con gas domestico para preparar sus alimentos. Una bombona de gas es comercializada en esta jurisdicción entre 30 y 60 dólares.

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Los habitantes del barrio El Escondido en la parroquia El Dando, aseguraron que tienen meses que no cuentan con agua, hay constantes fallas eléctricas y ahora se suma la falta de gas, lo cual les imposibilita preparar los pocos alimentos que pueden adquirir con el salario mínimo, así lo manifestó Teodora Álvarez residente del sector.

“No tenemos ayuda del gobierno, somos luchadoras, estamos pasando necesidad, estamos desamparadas. (…) queremos que nos ayuden, que ayuden a este barrio, necesitamos el asfalto, cuando llueve se hace un barrial. Aquí traen una bolsita de comida cada tres meses y tenemos que pagarla, estamos cocinando en leña porque no tenemos gas y mucho menos tenemos dinero para comprar una bombona de gas en dólares, me estoy quedando ciega por culpa del humo”, expresó.

Entre tanto, Ana Teresa Quintero, habitante del mismo sector indicó que hacen un gran sacrificio al cocinar en leña todos los días y exigió a las autoridades una solución a la crisis que padecen.

“Estamos cansados de esta situación, necesitamos con urgencia un cambio de gobierno, aquí las autoridades se olvidaron de nosotros, necesitamos que nos ayuden, queremos una mejor calidad de vida, no merecemos lo que estamos viviendo”, expresó con lágrimas en los ojos.

Carlos González, manifestó que tiene que caminar largas distancias con un hacha en la mano para buscar leña cada dos o tres días y a que veces su esposa prefiere hacer dos comidas en el día para no pasar todo el tiempo pegada a las brasas.

“Yo llego de trabajar en las tardes y me voy con otros vecinos, me llevo una carretilla y nos vamos a cortar leña, podemos pasar horas en eso, cuando llegamos debemos resguardarla bien para evitar que se moje con las lluvias, imagínate yo vivo en una casita de zinc que ya tiene goteras en varios lados. Mi mujer hace el desayuno almuerzo para las 11 de la mañana y deja las arepas montadas desde el mediodía un poco retiradas del fuego para que se cocinen lentamente porque el calor le pega muy fuerte y el humo le está causando mucha tos y problemas en la vista”, dijo.

González agregó que se quiere mudar del barrio “El Escondido” porque quiere ofrecerles una mejor vida a su esposa y a sus 4 hijos, todos menores de 10 años. Contó que los niños tampoco están estudiando porque no tienen como hacerlo por la falta de servicios de internet y telefonía, reseña una nota de prensa de UNT.