Con granadas y fusiles amedrentan las mafias a los zulianos

En Zulia, todos son vulnerables. El crimen organizado consigue rápido aliados y pese a las bajas constantes  en sus filas, no para.

Con granadas, fusiles y armas automáticas muestra su poderío y ataca sin compasión a enemigos e inocentes. En menos de 48 horas mostró los flancos débiles de los cuerpos de seguridad: acribilló al jefe de la Dirección de Inteligencia y Estrategias  Preventivas del Cuerpo de Policía Bolivariano del Estado Zulia (DIEP-CPBEZ), comisario Benito Cobis; y a su escolta, el oficial José Rodríguez;  hirió a tres clientes en una panadería y balearon una vivienda en Rosario de Perijá.


Los ataques entre los cuerpos de seguridad  y las mafias han sido constantes. Lisandro Cabello, secretario de Gobierno del estado Zulia, señaló que “en los dos últimos meses han abatido a 300 delincuentes”.
Pero la medida no parece amedrentar a los delincuentes. En esos mismos 60 días han lanzado 12 granadas a residencias y establecimientos, han protagonizado robos masivos en el Lago y mataron a policías activos y jubilados.
Lía Finol, de 29 años, Ángel Sandoval, de 36, se cuentan ente las últimas víctimas inocentes de los extorsionadores. Compraban, el pasado viernes,  en la panadería Andina, en La  Villa del Rosario, cuando las balas atravesaron sus cuerpos y cayeron. El atentado era una advertencia contra  el propietario. “Lo quieren obligar a pagar vacuna”, explicó un oficial. Minutos antes tirotearon una vivienda en la localidad. En la Calle Larga  y en el sector San José actuaron con el mismo modus operandi: pasaron, causaron daños y huyeron.


Los heridos de la panadería se recuperan. Los pescadores Alexis Villasmil (38); su cuñado Denys López (28); Wilmer Enrique Morán Polanco (27), Alexander Ríos (20) y  Rogelio Martínez no tuvieron su suerte. Todos murieron durante un asalto en el Lago. Unos 60 maleantes con armas largas sometieron a 15 lanchas, mataron a cinco de sus
víctimas y obligaron a otras 25 a lanzarse al agua. Hasta ahora no hay responsables detenidos por el crimen.
En el municipio Santa Rita, los sicarios asesinaron a Arfilio Mora, oficial agregado de la Policía Nacional Bolivariana e hirieron a que la oficial Yulimar Pedroza. Sus compañeros de la Fuerza de Acciones Especiales liquidaron a los seis sicarios que actuaron. El crimen se lo adjudicaron a la banda Los Meleán. Pero no detuvieron a ninguno de los autores intelectuales del homicidio.
Cabimas ha sido la localidad más amedrentada por los criminales. En cuestión de días, los mafiosos estallaron una granada y atacaron a un abogado en un estacionamiento. Los delincuentes esperaron que Delicateses La Cascada estuviera repleta. Se acercan a la puerta y dejaron rodar el artefacto explosivo. Hubo destrozos y las esquirlas hirieron a  Magaly Malave,  José Pinto, Alexander Castillo y Nelson González, este último funcionario adjunto a la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Cabimas.
Unas horas después del estallido de la granada se reportó un asesinato en el estacionamiento de una franquicia de comida rápida. Al comerciante  Mario José Sánchez Acosta (39) lo acribillaron dentro  su Toyota. El abogado, Daniel Benito Meleán Pérez (35), sobrevivió al atentado.
La resolución de los casos y atrapar a los cabecillas se retrasa o se engaveta los casos  por la rapidez con la que ocurre uno, otro y otro atentado, y los mafiosos saben eso.  Esa debilidad fortalece a las bandas y las hacen ganar terreno.

Cactus 24 (07/10/2018)

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