Golpearon, asesinaron y quemaron a una mujer en Bobare

Karina Peraza Rodríguez / Corresponsalía Lara

Un niño de 8 años sintió un olor a quemado. Se asomó a la puerta de su casa pero no vio nada, a los minutos su padre lo mandó a casa de María Mercedes Freitez Falcón (35), su tía, a buscar un jugo de mango y cuando el muchacho salió observó que dentro de la vivienda había fuego. Corrió a avisarle al papá, éste pensó que se trataba de un cortocircuito porque la vivienda estaba a oscuras, apagó las llamas que solo estaban en el cuarto, pero no pudo salvar a su hermana.

María Mercedes quedó muerta boca abajo entre dos camas. Debajo de ella había un charco de sangre y al alumbrar vio que había rastros de sangre a la cocina, se dio cuenta que la habían matado. El hecho fue a las 8:30 pm del viernes en el caserío Las Brujitas de Bobare, municipio Iribarren, del estado Lara.

El atroz crimen fue reportado a la policía, que tardó horas en llegar porque no posee vehículos. La única patrulla fue destinada para ello dejando desasistido de patrullaje al resto de la población. Fue en la mañana del sábado que le dieron el parte a los efectivos del Eje de Homicidios del Cicpc Lara, quienes acudieron a hacer el levantamiento del cadáver, el cual quedó dentro de la vivienda en una de las dos habitaciones. Estaba desprovista de la parte de abajo de sus prendas, se creyó que la dama fue abusada sexualmente pero las experticias lo dieron como negativo. Ella murió de un golpe en la cabeza, causado por un objeto contundente.

El hermano de la fallecida cuenta que él llegó a las 7:30 pm de Barquisimeto, estaba en compañía de otro hermano y se reunieron con María Mercedes. Conversaron sobre lo del día y a los pocos minutos se fueron, la dejaron en la cocina, pues estaba haciendo su cena y se prepararía un jugo de mango.

Presume su hermano que los delincuentes estaban escondido en el mismo terreno de la casa y vieron cuando ellos la dejaron sola, porque para él todo fue muy rápido. Cree que su hermana fue sometida en la cocina pues allí comienza el rastro de sangre, al parecer cortaron la luz de la morada, porque no había, posteriormente la arrastraron al cuarto y rosearon gasolina en todo el dormitorio para posteriormente prenderle fuego, pero antes de hacer eso ya se habían apropiado de tres baterías de carro, unas bombonas y un molino, por lo que presume que es trabajo de más de tres personas.

La vivienda de la joven y el hermano son separadas por un taller mecánico propiedad de la familia, en el camino hacia el monte quedó puesta en el piso una caja con comida, una cuchilla de licuadora, así como los pantalones y zapatos que cargaba María Mercedes, presumen que también se lo llevarían pero quizás no les dio tiempo.

Por una denuncia  

La señora María Falcón está sentada en el taller, se ve calmada, pero le duele haber perdido a la tercera de sus cinco hijos. Dice que no se puede quedar callada, asegura que debe haber justicia por su hija y siente que si guarda silencio la misma gente va a matar a todos los del pueblo.

La señora relata que un par de primos se habían metido a robar en el taller y en la casa en varias ocasiones, la última fue en diciembre cuando mudaron por completo a María Mercedes. Se apoderaron de ropa, comida, de todo y la joven molesta acudió a la Policía del estado y la Nacional a colocar la denuncia en contra de dos hampones conocido como “El Churro y El Chande”.

Estos sujetos fueron detenidos en el momento, pero salieron en libertad y con las ganas de vengarse. Son residentes del mismo caserío y cada vez que pasaban por un lado de María Mercedes la amenazaban, caminaban con un chopo en la mano y le decían que la iban a matar. La última amenaza fue hace un mes, ella le confesó a su madre que tenía miedo, y desde la Policía también estaban al tanto de las amenazas, pero no le podían prestar protección porque no cuentan con unidades.

Toda la familia y residentes del caserío creen que fueron estos primos lo que participaron en el crimen, pues ellos hacen lo que quieren y se meten en viviendas a apoderarse de las pertenencias de todos. Saben que ya están involucrados en un crimen y según las investigaciones realizadas por el Cicpc María Mercedes también sabía ese secreto que ellos eran los autores de una muerte, presumen los sabuesos que estos delincuentes creían que ella los había delatado.

La dama asesinada trabajaba desde hace siete años vendiendo arepa en un puesto que tenía en su casa y además tenía una bodega en el pueblo de Bobare. Su familia la describe como una mujer trabajadora y luchadora, muy pendiente de todos sus seres queridos.

Los residentes del caserío Las Brujitas no se quisieron identificar, temen por sus vidas, pero aseguran que “El Churro y El Chande” son dos peligrosos hampones de la zona, quienes andan encompichados con más personas de la zona y de Bobare. Piden que se haga justicia en este crimen.

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