El walkman cumplió 40 años de revolucionar la forma de escuchar música

Hubo una época en que escuchar música era una experiencia colectiva. Hasta que apareció el Walkman de Sony y señaló el destino de los humanos en los tiempos digitales: la individualización. Masaru Ibuka, fundador de la empresa, concibió la idea, y Akio Morita, el legendario director, fue el encargado de diseñar el primer dispositivo de música portátil, el TPS-L2, al que se le ponía un casete (una cinta magnética con espacio para media hora de música por cada lado) y unos audífonos.

Fue el fin de los grupos de jóvenes en las esquinas del barrio conversando alrededor de una enorme grabadora, que alguien traía cargada al hombro. Todo lo que vendría a partir de entonces sería la individualización absoluta del consumo y la fragmentación de las audiencias, hasta llegar a Netflix en el celular, que sustituyó a la televisión abierta que la familia disfrutaba en la sala de la casa.

Blom

 

Lanzado en Japón en julio de 1979, el Walkman, como la bautizó la compañía, causó sensación. Sony era entonces la marca de electrónica más prestigiosa, y Morita, un rey Midas de la tecnología, que producía televisores y equipos de sonido imbatibles. Para un adolescente de hoy, estos aparatos resultan piezas de arqueología.

El casete, inventado por Philips en 1962, era un dispositivo de tecnología analógica, que supuso un gran avance en relación con el disco de vinilo. No se podía saltar de una canción a otra, no existían los archivos digitales, ni el formato MP3, ni el streaming; y conseguir las canciones preferidas era más difícil que llenar el álbum Panini, pero el casete era pequeño e intercambiable, y creó las condiciones para el gran salto al consumo portátil y personalizado de la música.

Se vendieron más de 350 millones de unidades del Walkman, que disponía de sonido estéreo y bajos profundos. Así, Sony logró exprimir al máximo las posibilidades de su invento, desarrollando el Discman –cuando el casete fue reemplazado por el CD– y otras variantes, incluido un teléfono con el que intentó competirle al iPhone en los primeros días de la era de los smartphones. No es posible imaginar esos nostálgicos años ochenta sin estos dispositivos, y las fiebres mundiales del jogging (salir a trotar por las mañanas) y los aeróbicos en casa, que fueron impulsadas por este invento.

Cactus24 (08-07-2019)