Dióxido de cloro, moringa, ivermectina y otros remedios populares que no combaten el Covid-19

La pandemia por el Covid-19, que pronto cumplirá un año de haberse detectado por primera vez en Latinoamérica, se ha manejado en medio de la incertidumbre y la falta de literatura sobre un virus tan volátil y contagioso. 

Los remedios caseros difundidos en las principales redes sociales han calado en los hogares del país al significar una esperanza de protección o superación de la mortal enfermedad.

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A pesar de las advertencias, algunas personas se han automedicado antibióticos, desparasitantes, productos veterinarios, plantas medicinales, e incluso desinfectantes de superficies que hacen más daño que beneficio a la salud.

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la ivermectina se receta para el tratamiento de la estrongiloidiasis y oncocercosis, ambas infecciones por parásitos, y es parte de un grupo de medicamentos llamados antihelmínticos. Además, tiene un uso popular para combatir los piojos y sarna cutánea. Por alguna razón, creció un rumor, supuestamente multiplicado por profesionales de la salud, en el que afirmaban que dicho medicamento era el salvador en la lucha contra el coronavirus.

Venezuela, México, Honduras, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Perú y Bolivia es recomendado el uso de este medicamento. En Colombia, por otro lado, el Ministerio de Salud la desaconseja.

El dióxido de cloro es un químico que, según la organización Chemical Safety Facts, es utilizado de mayor manera como un desinfectante de frutas y verduras y equipo médico. Sin embargo, en Colombia ha sido recomendado por, incluso, influenciadores con una amplia audiencia.

De acuerdo a la FDA, si usted se encuentra tomando la llamada “Solución Mineral Milagrosa” o cualquier variante de la sustancia, detenga su uso de inmediato por denuncias de enfermedad entre los consumidores.

La moringa, comercializada en grandes proporciones en la coyuntura del Covid-19, fue atribuida de ser un remedio casero milagroso al atribuírsele el control de la crisis en la cárcel de Villavicencio por la enfermedad a mediados de 2020. De acuerdo con la OMS, “incluso cuando los tratamientos se derivan de la práctica y la naturaleza tradicionales, es fundamental establecer su eficacia y seguridad mediante rigurosos ensayos clínicos”, y, con esto, afirma que no está probada su efectividad.

También se evidenció la automedicación de vitaminas, alcohol e infusiones de ajo con limón. Ningunas de ellas combate del coronavirus.

Cactus24 (14-02-2021)