Brasil: Renuncia o destitución de Temer no conduce a elecciones directas

Brasil: Renuncia o destitución de Temer no conduce a elecciones directas
La renuncia o destitución del mandatario de Brasil, Michael Temer, producto de sus señalamientos por corrupción (por el pago de sobornos para comprar el silencio del ex presidente de la cámara de Diputados) no conduciría automáticamente a nuevas elecciones presidenciales; o por lo menos no con la participación directa del pueblo en capacidad de elegir en una contienda con voto universal, directo y secreto.

La razón: Temer se encuentra en el límite de los dos últimos años fijados por la constitución de la República Federativa de Brasil en los cuales en caso de una doble vacante -es decir, si dejaron el cargo tanto el presidente y el vicepresidente- se prevé la elección indirecta del mandatario. Este sería precisamente este caso, ya que Temer, ex vicepresidente de Dilma Rousseff, asumió el cargo tras la destitución de la mandataria en 2016 y finaliza su mandato el 01 de enero de 2019.

La Constitución vigente (de 1988) tipifica que el primero en la linea de sucesión es el presidente de la Cámara, en este caso Rodrigo Maia. Este, además, es el encargado de dar la primera aprobación al pedido de impeachment. Siguen el presidente del Senado (Eunício Oliveira) y el del Supremo Tribunal Federal (Cármen Lúcia). Quien asuma tendría 30 días para convocar a una elección indirecta.

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Los encargados de decidir el nuevo presidente serían los 513 diputados y 81 senadores en sesión conjunta. El texto constitucional amazónico no detalla si los criterios para postularse en una elección indirecta son los mismos previstos para una elección directa.

No es un dato menor que múltiples voces, entre ellas el diario de izquierda, Brasil de Hecho, insiste en preguntarse ¿Por qué los grandes medios y el poder judicial condenan ahora la casta política que ellos mismos habían puesto en el gobierno?

Destacan que quienes están llamados a suplir a Temer en un fugaz gobierno interino están también comprometidos en la operación Lava Chorro. “El Poder Judicial asumiría el gobierno para que el Congreso corrupto escoja, en lugar del pueblo, al nuevo Presidente. Ese fue el objetivo de O’ Globo con las denuncias publicadas. La caída del gobierno ilegítimo sólo será una victoria si representa la posibilidad de que el pueblo tome en sus manos el destino del país, eligiendo quién debe guiarlo”, expresa en su editorial de este viernes Brasil de Hecho.

Reforma constitucional permitiría elecciones directas

La única opción legal para evitar la elección indirecta del presidente o presidenta es la enmienda de la Constitución. Cabe destacar que esta opción se debate en las calles y círculos sociales y políticos, y ya existe una propuesta concreta del diputado Miro Teixeira, del partido Rede-RJ.

La Cámara baja evaluará la semana entrante la posible enmienda, tras un acuerdo alcanzado el jueves en medio del escándalo de corrupción que puso contra las cuerdas al gobierno de Temer.

Los integrantes de la Comisión de Constitución y Justicia de la Cámara de Diputados acordaron incluir el proyecto de enmienda en la agenda, tras las fracasadas presiones de la oposición para que fuera votada el mismo jueves, según informó el organismo legislativo en su portal en internet.

El artículo 60 tipifica que  la Constitución podrá ser enmendada mediante propuesta de un tercio, al menos, de los miembros de la Cámara de los Diputados o del Senado; por solicitud del Presidente de la República o por más de la mitad de las Asambleas Legislativas de las unidades de la Federación (manifestándose cada una de ellas por mayoría relativa de sus miembros).

Explica además, que la propuesta será discutida y votada en cada Cámara del Congreso Nacional dos veces, considerándose aprobada si obtuviera en ambas tres quintos de los votos de los respectivos miembros.

No es un dato menor que en diciembre de 2016 el senado de Brasil aprobó una polémica enmienda constitucional que limita el presupuesto público por 20 años (el aumento del gasto social anual ahora está atado a la tasa de inflación del ejercicio anterior y ese techo solo podrá ser revisado una vez transcurrida la primera década).

La decisión aprobada por el senado, rechazada desde el primer momento por amplios sectores sociales, fue aprobada en aquella oportunidad con 53 votos a favor y 16 en contra.

Fuente: AVN

cactus24 (19-05-17)

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