Así se fraguó el robo que terminó en el crimen de María Salazar

Foto referencial
Matar a la estudiante María Engracia Salazar Agüero no estaba en los planes de los dos ladrones que habían recibido información de que en la casa E-27-10 de la urbanización Las Eugenias, había objetos de mucho valor para robar.

Los delincuentes manejaban información de que la adolescente de 14 años quedaba sola y al cuido de sus hermanos más pequeños toda vez que sus padres salían a diario a ganarse el pan en una escuela de Zumurucuare y en la Universidad Politécnica Territorial Alonso Gamero (UPTAG). El robo por tanto, en la vivienda ubicada en la calle 11 entre transversal 17 y 18 de Las Eugenias, sería fácil una vez los esposos Salazar Agüero salieran como de costumbre a trabajar el lunes 16 de marzo, por la mañana.

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Fabián Rafael Garces Camacaro, de 18 años y otro maleante apodado «el Cabeza» fueron los encargados de llevar a cabo el robo que se planificó con lujo de detalles en una cercana, donde vigilaban y estaban al tanto de la rutina de esta familia y otra. Francis Alberto Zárraga, de 41 años, dueño de la casa y poseedor de antecedentes por posesión de drogas y seducción, no solo albergaba las reuniones para planificar robos y hurtos, sino que proporcionaba la información en torno a los sitios a robar y lo que había adentro.

La mañana de aquel lunes 16 de marzo, lo primero que hizo María Salazar después de cepillarse los dientes, fue sentarse al computador y entretenerse. En eso estaba cuando Fabián y «el Cabeza» entraron a cometer el robo, que de tradujo en el crimen debido a que fue la única forma de silenciar a María Engracia, quien por los nervios, procuraba gritar y con ello alertar a sus vecinos.

Un golpe contundente en la cabeza con un bate u objeto contundente, la dejó muerta, crimen tras el cual los asesinos siguieron con el robo llevándose tres bombonas de gas y una corneta de sonido portátil marca Foja. Con todo y lo discreto que fueron al llevarse este material, y ya sabiendo muerta a la que creían única testigo, los criminales dieron por consumado el robo, y lo mejor para ellos, que habían sido impune.

El Eje de Investigaciones de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) abordó el sitio del suceso e inició la pesquisa con la convicción de que un robo residencial a plena luz del día, tenía autores intelectuales en el mismo sector, muy familiarizados con el día a día de esta familia. Entre las investigaciones lograron identificar a los autores sindicados de ser autores materiales, allanando la casa de uno de ellos en Zumurucuare.

Era la casa de Fabián Rafael, quien sabiéndose con los sabuesos respirándole en la nuca, se ausentó dejando en el hogar unos zapatos deportivos negros con fucsia, en cuya suela y tela quedaron restos hemáticos o sangre, que de acuerdo al principio de intercambio, lo ubicaron el el sitio del crimen. Un short azul también contenían restos de la sangre de la víctima según las experticias hematológicas.

Descubierto, a Fabián Rafael no me quedó más remedio que ir hasta la avenida Independencia y pedir la mediación del delegado en Falcón de la Defensoría del Pueblo, Edisoie Sandoval, que reportó la entrega voluntaria al Cicpc que envió una comisión que oficializó el arresto.

El Cicpc detuvo al cabecilla de la banda Francys Alberto Zárraga, también a sus hijos Raiber Jesús Gotopo de 20 años y otro de 17 años, por ser presuntamente parte de la banda dedicada al hurto y robo de residencias, al igual que Wilbert Jesús Silva Silva, de 18 años, quien registra un arresto por porte ilícito de arma de fuego.

Un total de cinco detenidos, entre ellos el autor intelectual y material figuran en las actuaciones del Cicpc que siguen tras la pista de «el Cabeza», el único por aprehender del grupo de delincuentes que se dedicaban al hurto y robo de viviendas en la urbanización Las Eugenias, Zumurucuare y sectores aledaños.

Cactus24/ 03-2020