El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ha señalado este miércoles que las reformas anunciadas por el régimen de Miguel Díaz-Canel en Cuba no son suficientes para pensar en la posibilidad de un cambio real en la isla caribeña, en pleno proceso de incremento de tensiones entre Washington y La Habana.
Este lunes el ministro cubano de Comercio Exterior, Óscar Pérez-Oliva, señaló en una entrevista televisiva que «Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses», al mismo tiempo que ha dicho que el régimen comunista está dispuesto a aceptar que los exilados cubanos regresen al país a invertir.
La declaración surge con una clara motivación de apaciguar al presidente Donald Trump, quien a inicios de esta semana incluso dijo que era inminente que su Administración «tomase» la isla caribeña, en un momento en el que la crisis de servicios públicos como el de la luz eléctrica atraviesan por un momento de abierto colapso.
Para Rubio, quien según el propio Trump es el funcionario que se está encargando de conducir las negociaciones con La Habana, los cambios anunciados por Óscar Pérez-Oliva «no son suficientemente drásticos». El diario norteamericano The New York Times asegura que en el entorno de Trump se ha planteado como punto de honor la renuncia de Miguel Díaz-Canel para conducir cualquier negociación con Cuba.
«Eso no va arreglar las cosas», detalló Rubio al ser preguntado por un grupo de periodistas sobre la supuesta apertura económica anunciada por La Habana.
El diario estadounidense The New York Times asegura que la Administración Trump ha exigido al régimen cubano la renuncia del dictador Miguel Díaz-Canel como condición para entablar un proceso de negociación con las autoridades de la isla caribeña, en medio del incremento de tensiones entre Washington y La Habana en las últimas semanas. Trump ha afirmado que tendrá el «honor» de «tomar o liberar» la isla.
La información emerge además luego de que a inicios de esta semana Cuba afrontase un fallo general en su sistema de generación eléctrica, dejando sin luz a la mayor parte del país.
De acuerdo a The New York Times la hoja de ruta estadounidense en Cuba incluye un desmontaje de la cúpula gobernante.



