Más de dos años y medio han pasado desde el crimen de Herbert Sánchez, joven de 19 años que fue asesinado por un cliente mientras entregaba un delivery de comida en un edificio de Ñuñoa (Santiago de Chile).
Respecto al móvil del crimen, la defensa de Tomás Aguirre -imputado por el caso- argumentó con informes psiquiátricos privados que el agresor no estaba en pleno uso de sus facultades mentales al momento del ataque.
Sin embargo, un reciente informe realizado por el Hospital Público Psiquiátrico Horvitz dio un giro a la investigación: Según el documento dado a conocer por Radio BíoBío, el atacante no tendría diagnósticos que justifiquen “enajenación mental”.
Un giro en el caso
En el informe presentado por el hospital se menciona la presencia de un trastorno de personalidad y un historial de consumo de sustancias psicoactivas, pero aclara que “los diagnósticos antes mencionados no corresponden a la categoría de enajenación mental”.
En esa línea, se señalaría que el “sr. Aguirre Martínez es capaz de diferenciar una conducta lícita de una ilícita como también autodeterminar su conducta conforme a derecho. Por lo tanto, su responsabilidad en los hechos en investigación no se encuentra comprometida”.
En relación con esto, el abogado defensor de Aguirre, Lino Disi, señaló al mismo medio que “este hecho debe comprenderse desde las circunstancias anormales y extremas vinculadas al consumo de drogas, que llevaron a que en ese momento Tomás actuara de forma brutalmente irracional”.
Parientes del venezolano piden justicia
Por su parte, familiares del joven venezolano Hebert Sánchez, un repartidor piden justicia por el violento crimen.
Casi tres años después del altercado que terminó con la vida del joven, salieron a la luz los videos que comprueban la culpabilidad del agresor, un hombre chileno de nombre Tomás Aguirre.
Fue en diciembre de 2022 cuando Aguirre asesinó a puñaladas Sánchez, tras pelear por un supuesto retraso, de apenas 13 minutos, por parte del venezolano, quien era el encargado de la entrega de su hamburguesa en Ñuñoa (Chile).
Las imágenes revelaron el momento cuando se inició la pelea entre ambos y cómo Aguirre, con una violencia inusitada e incomprensible, atacó con un cuchillo al repartidor venezolano, quien falleció como consecuencia de las heridas que sufrió.
Posteriormente, a pesar del terrible crimen que acababa de cometer, el homicida volvió a subir a su departamento con el pedido que le llevó el repartidor, como si nada hubiera ocurrido.
Horas después, funcionarios de la policía local acudieron hasta el edificio donde residía el agresor para detenerlo. El hombre enfrenta una pena de 10 años de cárcel.




