Courtney Gartshore, de 28 años, fue declarada culpable por el Tribunal Superior de Aberdeen, en Escocia, por el homicidio de su hija de tres meses, Dahlia-Rose. Según la sentencia, dictada tras 7 días de juicio, la muerte de la pequeña se produjo como consecuencia de diversas quemaduras provocadas por un secador de pelo. Asimismo, la resolución quedó aplazada hasta el 14 de agosto.
De acuerdo con el fallo, Gartshore expuso de manera temeraria a la bebé al calor del aparato mientras se encontraba bajo su cuidado. Las lesiones fueron tan graves que le causaron la muerte, según informó la BBC.
El jurado tardó poco más de una hora en alcanzar un veredicto unánime. Gartshore, que había negado el cargo por los hechos ocurridos en Peterhead, Aberdeenshire, rompió en llanto al conocer la decisión y fue retirada de la sala por agentes de seguridad.
Durante el proceso judicial, la fiscalía señaló que Gartshore había consumido alcohol antes de los hechos. El tribunal también escuchó que la bebé sufrió quemaduras en el 18% de la superficie corporal y que su ADN fue hallado en un secador de pelo, según informó la BBC.
Además, la acusación presentó como prueba una llamada al servicio de emergencias 999. En la grabación, Gartshore afirmó que su hija se había puesto “morada” mientras ella dormía.
En su alegato final, Alan Cameron calificó el caso como “terrible” y “desgarrador”. Recordó que Gartshore y Dahlia-Rose eran las únicas personas dentro de la vivienda, por lo que solo la acusada pudo haber encendido el aparato.

Cameron también citó las declaraciones de testigos que no advirtieron lesiones en el cuerpo de la niña durante las horas previas. Añadió que el jurado no necesitaba determinar el motivo por el cual Gartshore usó el secador; sin embargo, mencionó el consumo de alcohol y el estado de intoxicación como una posible explicación de su conducta. El fiscal pidió a los jurados que no se dejaran llevar por la “simpatía o el prejuicio” al evaluar las pruebas.
Por su parte, el juez Simon Collins calificó el caso de “perturbador”, mantuvo a Gartshore bajo custodia y aplazó la imposición de la pena hasta una próxima audiencia en el Tribunal Superior de Edimburgo.



