Sobrevivió comiendo kétchup y queso.
Atrapada bajo los escombros durante 32 horas, Fabiana, de 12 años, se había refugiado en la cocina de su apartamento en la planta baja de un edificio de 10 pisos cuando dos fuertes terremotos sacudieron Venezuela con segundos de diferencia.
Por alguna razón, tenía esperanza y fe», dijo Fabiana.
«Una de mis piernas estaba doblada en una posición dolorosa, y moví algunos escombros para enderezarla. Me hice rasguños y cortes al hacerlo, pero encontré una botella de kétchup y un poco de queso rallado. Eso fue lo que me mantuvo consciente», contó, según lo reproduce la cadena inglesa BBC en su portal.
Gracias a la ayuda de los rescatistas, quienes lograron cavar un túnel lo suficientemente grande como para sacar a la niña 32 horas después del terremoto, Fabiana fue rescatada y se desplomó en los brazos de su madre.
«Cuando salí, vi a mi familia, vi el edificio completamente derrumbado, y parecía irreal, como una serie de televisión», musitó la jovencita.

De las casi 50 personas que vivían en su edificio, solo tres fueron rescatadas con vida.
Karina Blanco estaba a punto de comenzar su clase de spinning cuando la tierra empezó a temblar. Los temblores se intensificaron, así que agarró su bolso y salió corriendo con los demás. «Cuando me di cuenta de la magnitud, empecé a gritar: ‘Mi hija, mi hija!’. Me subí al coche y conduje lo más rápido que pude», contó Karina, según la BBC. Su única hija, Fabiana, estaba en casa cuando llegaron los potentes sismos.
Cuando Karina llegó a su edificio en Caraballeda, al norte del estado de La Guaira, no podía creer lo que veían sus ojos.
«Vi un edificio, luego un hueco donde estaba el mío, y luego otro edificio». Dentro de su apartamento en el primer piso del edificio de 10 plantas, Fabiana estaba en la habitación de su madre cuando sintió los temblores. Corrió entonces a la cocina, cuando las paredes a su alrededor se derrumbaron y cayó al suelo.
«Vi cosas temblar, caer, romperse, y luego las paredes se agrietaron. La pared que separaba mi apartamento del de una amiga se derrumbó. En ese momento pensé: ‘Voy a morir. No voy a sobrevivir. Nadie me va a rescatar'», dijo Fabiana.
Cuando su madre Karina llegó, vio la mitad de la cama de su hija sobresaliendo de los escombros. «Corría de un extremo a otro del complejo gritando: ‘Está muerta. Mi hija está muerta’.
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No sabía qué hacer», dijo.
«Me había encomendado a Dios pidiéndole fuerzas para empezar una nueva vida sin Fabiana. Y entonces alguien me dijo: ‘Tu hija está viva'», relató emocionada.
Cuando una vecina rescatada dijo que había una niña viva, los bomberos pidieron ayuda a un grupo de rescate de Caracas, pero cuando llegaron ya era de noche. Karina corría buscando linternas y suplicando ayuda. Siete motocicletas y un par de autos apuntaron sus faros hacia el edificio derrumbado. Poco a poco fueron abriendo un hueco, y finalmente lograron hacerlo lo suficientemente grande como para ver a Fabiana y salvarla.
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06 de julio de 2026.



