Chad Schipper, quien hoy tiene 49, pasó la mayor parte de sus años en el estado de Illinois, Estados Unidos, donde conoció a su esposa y tuvo sus hijos.
Asesor financiero, llevaba una vida normal, en familia y con una buena situación económica, por lo que nada hacía imaginar el futuro que le aguardaba.
Cuando su estado financiero empeoró, decidió buscar una salida mediante la comisión de un delito atroz, por el que pasará mucho tiempo en prisión. Ahora, su caso fue recreado en la serie Betrayal: Secrets & Lies (Traición: secretos y mentiras).
“Tenía fama de ser muy inteligente y muy amable”: la vida de Schipper antes del secuestro
A fines de la década de 1990, Chad Schipper, nacido en el pueblo de Geneseo, Illinois, conoció a quien sería su esposa: Donielle Showvay.
Aunque parezca paradójico si se tiene en cuenta el final de la historia, ambos se vieron por primera vez en una reunión de un grupo bíblico del que formaba parte la hermana de Schipper, Randin.
En la reciente serie, Showvay recuerda entre risas que, en su primera cita con Schipper, vieron películas —entre ellas So I Married An Axe Murderer— con su hermana y el chico que le gustaba a esta.
“Tenía fama de ser muy inteligente y muy amable”, dice Barbie Dangond, amiga de la universidad de ambos, en el mismo episodio, en referencia a Chad.
Pasó el tiempo, Showvay y Schipper se casaron y comenzaron una vida «demasiado buena para ser verdad», según describe la propia mujer.
Sin embargo, no todo sería color de rosa. Poco después, Schipper le hizo una confesión impactante: la había engañado.
A pesar de esto, ella estaba decidida a que la relación funcionara, por lo que lo perdonó, a tal punto que, un par de meses más tarde, descubrió que ambos esperaban su primer hijo.
A lo largo de los años, la pareja tuvo 5 hijos más. Schipper se dedicaba a la asesoría financiera y, cuando la familia se agrandó y el presupuesto lo permitió, se mudaron a una casa grande ubicada en Erie, Illinois.
Allí, Schipper tenía una oficina en la planta baja, donde pasaba muchas horas, a menudo trabajando hasta altas horas de la noche y durmiendo en el lugar, para gran disgusto de Showvay. Sin embargo, ella no imaginaba que pudiera andar en algo extraño.
Un secuestro de película: así capturó Schipper a la pareja de ancianos
Corría el año 2016, Schipper había empeorado económicamente y, para recomponerse, intentó entablar una relación comercial con Larry y Connie Van Oosten, una pareja de ancianos, a la que, paradójicamente, había conocido en la iglesia. Este matrimonio acababa de recibir una gran suma de dinero.
Tras varias reuniones, Larry y Connie rechazaron trabajar con él. En ese momento, como alternativa, Schipper decidió empezar a comprar propiedades para renovarlas y alquilarlas.
Por este trabajo, pasaba cada vez más tiempo fuera de su casa, lo que hacía tensar aún más la relación con su esposa. El desenlace final, no obstante, ocurriría en febrero de 2017.
Un día de ese mes, Schipper le envió un mensaje a una de sus hijas, llamada Grace, pidiéndole que envolviera el mango de un martillo con cinta aislante negra. Aunque a la adolescente le pareció una petición extraña, accedió y, según recuerda en la serie televisiva, le dijeron que recibiría una «recompensa especial por el trabajo bien hecho».
El 7 por la noche, Showvay fue despertada por el ruido de varios policías que buscaban a su marido y le hacían preguntas sobre los Van Oosten.
Como se conocería luego, ese mismo día, Schipper, de entonces 40 años, había cometido un delito espeluznante. Usando una máscara y el martillo que su hija había preparado, irrumpió en la casa de los Van Oosten, en Erie, y secuestró a los ancianos, a los que también amenazó con una pistola Taser, le colocó cinta adhesiva en la boca y los ojos y esposas.
Además, para comunicarse con sus víctimas, Schipper usó un distorsionador de voz, con el objetivo de que no lo identificaran. En un momento dado les preguntó: «¿Dónde está su Dios ahora?».
Tras quitarlos de su hogar, el hombre llevó a la pareja a un banco y obligó a Connie a entrar y firmar un cheque por 350.000 dólares a su nombre, con la amenaza de que, si no lo hacía, mataría a Larry.
Dentro del banco, Connie escribió una nota en un folleto de la iglesia que guardaba en su bolso y se la entregó al cajero. La nota, en la que decía que estaba en problemas, desencadenó una búsqueda policial para dar con el paradero de los Van Oosten.
Fue así como, durante el registro de una de sus viviendas, la policía descubrió una habitación con una pantalla de televisión que mostraba imágenes de seguridad y pudo ver a la pareja de ancianos encadenados a una pared, con los ojos vendados, dentro de una pieza de hormigón.
Posteriormente, los efectivos hallaron una puerta de acero en uno de los armarios de la parte de arriba de la casa, que al abrirla conducía a la habitación escondida.
Tiempo después del suceso, la persona que construyó la pieza, afirmó a ABC que el refugio medía 3,6 por 3,6 metros, tenía paredes de bloques de hormigón, un techo de hormigón con vigas de acero en forma de I y aislamiento acústico, y solo tenía una entrada y salida: a través de una trampilla metálica oculta en un mueble.
Según agregó, Schipper le había manifestado que se estaba preparando por si ocurría un desastre social o natural. «La habitación tenía inodoro, ducha, bañera y desagüe. Dijo que estaba construyendo un refugio antitormentas en su sótano», comentó.
Finalmente, Schipper fue arrestado en la madrugada del 9 de febrero de 2017, tras una persecución policial en la que terminó chocando su coche al norte de Port Byron, Illinois.
En una entrevista policial incluida en la serie Betrayal: Secrets & Lies The Bible Study Kidnapper, Schipper declaró a la policía que se sentía desesperado y que intentaba ganar tiempo debido a la quiebra de su negocio.
También se reveló que Schipper presuntamente había malversado fondos de sus clientes, robado dinero a varios miembros de su familia y falsificado documentos para obtener préstamos hipotecarios sobre la casa de sus padres. Según las autoridades, el dinero que intentó obtener de los Van Oosten era su plan para saldar sus deudas.
El delincuente compareció por primera vez ante un tribunal el 13 de febrero. Meses más tarde, se declaró culpable de tres cargos: secuestro agravado, secuestro agravado con ocultación de identidad y allanamiento de morada con arma peligrosa.
El 3 abril de 2019, finalmente, llegó el día de su sentencia. Un juez del condado de Whiteside lo sentenció a 60 años de cárcel.



