El ayatolá Mojtaba Jamenei prometió venganza en su primer mensaje como nuevo guía supremo de Irán y pidió mantener cerrado el estratégico estrecho de Ormuz como medida de presión en la guerra contra Estados Unidos e Israel.
La guerra ha paralizado el estrecho de Ormuz y, en consecuencia, una parte esencial del tráfico mundial de hidrocarburos que pasa por la región, lo que ha provocado «la mayor perturbación» del suministro de petróleo de la historia, según advirtió la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
«Definitivamente debe utilizarse la baza del bloqueo del estrecho de Ormuz», afirmó Jamenei en un comunicado leído en la televisión estatal, que no aclaró las especulaciones sobre su estado de salud, ya que no ha comparecido en público desde el inicio del conflicto y circulan reportes de que resultó herido.
Los Guardianes de la Revolución anunciaron poco después que, en respuesta a las «órdenes» de Jamenei, asestarán golpes más duros a su enemigo y mantendrán «la estrategia de cerrar el estrecho de Ormuz».
En los últimos días se ha hablado de la subida del precio del petróleo y del gas como consecuencia del bloqueo del estrecho de Ormuz por la ofensiva israelí y estadounidense del pasado 28 de febrero contra Irán. Pero hay otros productos indispensables que no están pasando por el estrecho, como el helio.
Este gas noble, con propiedades únicas que lo hacen indispensable en diversas industrias, corre también el riesgo de convertirse en una materia prima escasa porque el 25% del helio del mundo pasa por el estrecho de Ormuz. Pero no solo corremos el riesgo de quedarnos sin globos, ya que también es imprescindible para enfriar los procesos de fabricación de chips y semiconductores.
Sin chips, Apple, por ejemplo, no podría fabricar sus iPhone ni Tesla sus coches. Y tampoco podrían construirse los gigantescos centros de datos de inteligencia artificial (IA). Esto recuerda a lo que pasó con el colapso comercial en lo peor de la pandemia, y podría repetirse. Ahora mismo, Corea del Sur produce uno de cada cinco chips del mundo, y ya ha avisado de que solo podrá mantener su producción seis meses más con las reservas que tiene almacenadas.
Otra materia indispensable son los fertilizantes, ya que el 20% pasa por ese estrecho. La agricultura mundial depende de esos fertilizantes, pero, sobre todo, la de los países en desarrollo. Una guerra larga podría provocar el mayor colapso en seguridad alimentaria, después del parón por la pandemia, o por la invasión rusa a Ucrania.
Cómo de severa será esta disrupción dependerá de cuánto se alargue el conflicto.
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12 de marzo de 2026.



