Un juez federal de Estados Unidos dispuso la liberación de un niño de cinco años y de su padre, detenidos por agentes de inmigración y trasladados desde Minnesota hasta un centro familiar en Texas, en un fallo que cuestiona de forma severa la actuación del Gobierno en materia migratoria.
La orden judicial, conocida por CNN, establece que Liam Conejo Ramos y su padre deben salir del Centro Residencial Familiar del Sur de Texas, en Dilley, a más tardar el martes, mientras su caso migratorio sigue su curso. El fallo fue informado inicialmente por San Antonio Express-News.
Ambos fueron detenidos por agentes de inmigración frente a su vivienda en un suburbio de Minneapolis cubierto de nieve y luego trasladados a más de 2.000 kilómetros de distancia. Permanecieron bajo custodia durante más de una semana en una instalación diseñada para alojar familias.
En su dictamen, el juez de distrito Fred Biery incluyó una crítica extensa a la actuación del Gobierno. Reprendió “la ignorancia del gobierno respecto a un documento histórico estadounidense llamado Declaración de Independencia” y aludió a las quejas de Thomas Jefferson contra “un rey con aspiraciones autoritarias”, señalando que en la actualidad muchas personas “escucha ecos de esa historia”.
El magistrado sostuvo que el origen del caso de Liam se encuentra en “la búsqueda gubernamental, mal concebida e implementada de forma incompetente, de cuotas diarias de deportación, aparentemente incluso si ello implica traumatizar a niños”.
Biery añadió: “Observar el comportamiento humano confirma que para algunos de nosotros, la pérfida sed de poder ilimitado y la imposición de crueldad en su búsqueda no conocen límites y carecen de decencia humana”. Y concluyó esa reflexión con la frase: “Y que se condene el Estado de derecho”.
Aunque reconoció que padre e hijo podrían eventualmente ser deportados, el juez afirmó que “ese resultado debería producirse a través de una política más ordenada y humana que la que existe actualmente”. Cerró su fallo con una cita atribuida a Benjamin Franklin en la Convención Constitucional de 1787: “¿Y bien, doctor Franklin, qué tenemos?” “Una república, si son capaces de conservarla”.



