La curación inexplicable de una joven caraqueña que en 2018 padecía meningitis y encefalitis ha servido para que la beata Madre Carmen Elena Rendiles fuese canonizada este domingo 19 de octubre por el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro.
Se trata de la primera religiosa venezolana que alcanza la santidad, junto al doctor José Gregorio Hernández y otros cinco beatos de todo el mundo.
Aunque ambos procesos culminaron con su canonización en el mismo año, el recorrido de la madre Carmen tomó casi 30 años desde su inicio en 1995. Mientras que el del Dr. José Gregorio Hernández, iniciado en 1949, se extendió por más de siete décadas y alcanzará su culminación entre mediados y finales de este año con su tan esperada ceremonia de canonización.
La fundadora de la Congregación Siervas de Jesús, quien dedicó su vida a ayudar a los más necesitados, fue elevada a los altares por el Vaticano tras comprobarse un segundo milagro en su camino hacia la santidad.
La madre Carmen Rendiles, reconocida por su humildad, su temple y sus gestos de caridad hacia los más desfavorecidos, no solo tiene el mérito de ser la primera santa caraqueña sino que, además, es la primera mujer venezolana con discapacidad en ser canonizada.
Su ascenso a los altares representa un hito histórico, pues es la primera vez que dos beatos venezolanos son canonizados por la santa sede el mismo año con tan solo un mes de diferencia.
Vocación temprana
Carmen Rendiles Martínez nació en Caracas el 11 de agosto de 1903, fruto de la unión entre Ramiro Rendiles y Ana Antonia Martínez, un matrimonio de profunda fe cristiana. Fue la tercera de nueve hermanos y nació sin su brazo izquierdo.
Pese a su defecto de nacimiento, la niña mostró desde temprana edad dotes de liderazgo, solidaridad, vocación religiosa y buen sentido del deber.
Durante su adolescencia sufrió dolencias pulmonares que la mantuvieron alejada de la vida social. A sus 15 años de edad comenzó su incursión en la vida cristiana como catequista.
Una vida consagrada a la oración
Madre Carmen cursó sus primeros estudios en el colegio San José de Tarbes y, a los 18 años, asistió a la escuela de arte y dibujo donde destacó por sus habilidades. Sin embargo, decidió abandonar su formación artística y académica para dedicarse a la vida religiosa.
Durante algún tiempo recorrió varios conventos, pero la rechazaron por su discapacidad. El 25 de febrero de 1927, a sus 24 años de edad, ingresó en la Congregación Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento, una institución de origen francés recién llegada a Venezuela.
Baluarte de fe y disciplina
Luego de completar sus estudios y demostrar sus cualidades, viajó a Francia. Al regresar a Caracas, con tan solo 33 años, la designaron maestra de novicias.
Más tarde, en 1947, ejerció el cargo de Superiora Provincial. En ese puesto destacó por su sencillez y liderazgo al ayudar a los pobres dentro de la congregación de las hermanas Siervas de Jesús.
Durante el ejercicio de sus labores, la institución comenzó su labor educativa con la fundación de los Colegios Betania, Santa Ana, Belén y Nuestra Señora del Rosario. También se expandió a otros estados del país como Táchira y Mérida. En ambos estados se abrieron varios colegios dedicados a la formación de niños y niñas de pocos recursos.

Muerte y trascendencia
Después de más de 50 años al servicio de la vida religiosa, la Madre Carmen Rendiles murió en Caracas el 9 de mayo de 1977. Una extraña gripe causó su fallecimiento. La habitación que ocupó en la comunidad del Colegio Belén es actualmente un lugar de oración donde las hermanas se dedican a la adoración del santísimo sacramento.
En los años siguientes a su muerte, su legado como miembro destacado dentro de la congregación fue recordado y enaltecido por varias generaciones de hermanas religiosas y creyentes que se formaron bajo sus enseñanzas.
Sus virtudes y dedicación a la fe elevaron su popularidad. El 9 de marzo de 1995 comenzó su proceso de beatificación.
Una venerable caraqueña que hace milagros
Pese a los esfuerzos de creyentes y de la comunidad religiosa que respaldaba sus excepcionales méritos, transcurrieron 18 años hasta que, el 5 de julio de 2013, el papa Francisco reconoció sus virtudes al otorgarle el título de venerable. Este es el primer paso concedido por la iglesia católica en el camino hacia la beatificación.
Cinco años después, en diciembre de 2017 el papa Franciso aprobó la beatificación tras comprobarse un milagro atribuido a la madre Carmen Rendiles. La ceremonia se celebró en el país en junio de 2018 con la asistencia de más 10.000 creyentes que acudieron al estadio Universitario de Caracas para presenciar la misa y orar por el país.

Curaciones inexplicables
El 20 de mayo de 2003, la médico cirujana Trinette Durán de Branger recibió una descarga eléctrica en su brazo derecho mientras operaba a un paciente. La lesión que la dejó parcialmente incapacitada la obligó a acudir a más de 20 médicos sin lograr mejoría.
Llevada por su fe católica, Durán de Branger decidió visitar la capilla mayor del Colegio Belén para pedir por la sanación de su brazo. Al tocar un cuadro de la madre Carmen que reposaba cerca del oratorio, la cirujana sintió un intenso calor que penetró en su brazo y luego perdió el conocimiento.
A partir de ese momento tuvo una curación súbita y recuperó la movilidad de su brazo. El hecho no tuvo explicación científica y se atribuyó a un milagro.
El segundo milagro que se atribuyó a la intercesión de la madre Rendiles ocurrió en 2015, cuando una joven diagnosticada con hidrocefalia triventricular idiopática tuvo una recuperación inmediata tras tocar la imagen de la religiosa durante una misa oficiada en el colegio Belén.
La joven, que estuvo hospitalizada varias veces y llevaba una válvula de derivación, experimentó una notable mejoría y a los pocos días comenzó a caminar. La recuperación de la joven fue permanente y se juzgó como milagrosa e inexplicable desde el punto de vista científico.
Cactus24 (19-10-2025)
También puedes unirte a Telegram y Facebook.
Fernando Bustamante, el amigo que accidentalmente mató a José Gregorio Hernández



