Las fuerzas de seguridad de Georgia arrestaron en el aeropuerto de Batumi al israelí Simon Leviev, cuyo verdadero nombre es Shimon Hayat y quien inspiró el documental de Netflix “El estafador de Tinder”, informaron medios locales.
El Ministerio del Interior georgiano señaló que la captura respondió a una notificación de Interpol, aunque no ofreció más detalles.
La cinta, estrenada en 2022, cuenta la historia de Leviev, quien se hacía pasar por hijo de un magnate de los diamantes para estafar mujeres en Europa, a quienes conocía a través de Tinder.
Según estimaciones, logró obtener alrededor de 10 millones de dólares con este esquema de engaños.

De Tel Aviv al fraude internacional
Leviev nació en Tel Aviv en 1990 dentro de una familia judía ultraortodoxa, con el nombre de Shimon Yehuda Hayu. Su primer choque con la justicia ocurrió en 2011, acusado de fraude por sustraer y cobrar cheques de empleadores. Antes de ser arrestado, huyó a Europa con un pasaporte falso, aunque en Israel fue condenado en ausencia a 15 meses de prisión.
En 2015 volvió a caer, esta vez en Finlandia, tras ser denunciado por tres mujeres a las que había estafado. Cumplió tres años de prisión y en 2017 regresó a Israel, donde cambió legalmente su identidad a Simon Leviev, el nombre con el que saltaría a la fama mundial.
El método era siempre similar: conocía a mujeres en Tinder, generaba confianza y luego les pedía dinero alegando problemas “de seguridad”. Muchas accedían, entregando sumas considerables con la promesa de ser reintegradas. Sin embargo, Leviev desaparecía dejando a sus víctimas con deudas enormes.
La historia tomó notoriedad internacional gracias al testimonio de la noruega Cecilie Fjellhøy, quien al descubrir la estafa decidió contar su caso a la prensa.
El documental de Netflix reconstruye, con testimonios directos de varias víctimas, cómo Leviev tejió una compleja red de estafas que le permitió obtener alrededor de 10 millones de dólares.
También muestra cómo utilizaba el dinero de una víctima para impresionar a la siguiente, manteniendo una fachada de millonario inalcanzable. Más allá de la crónica policial, la producción pone en evidencia la vulnerabilidad emocional de sus víctimas y el impacto devastador que el fraude tuvo en sus vidas.



