La trágica muerte de una niña de 18 meses, quien pereció electrocutada el 4 de julio en la comunidad La Tejana, en Chinandega (Nicaragua), dejó al descubierto que había sido víctima de abuso sexual por parte de su propio padre identificado como Santos Morales Miranda, quien tiene un amplio historial delictivo que incluye robo con intimidación, lesiones, posesión de drogas y agresiones.
Tras la autopsia realizada por el Instituto de Medicina Legal, los médicos forenses encontraron signos evidentes de abuso sexual en el cuerpo de la menor.
El examen forense llevó a la Policía a interrogar al padre, quien terminó confesando el abuso. Morales Miranda tenía la custodia de la niña mientras su madre, quien había confiado en que su hija estaría segura al cuidado de su padre, se encontraba migrando por Guatemala en busca de mejores condiciones de vida.
El 9 de julio de 2025, el caso fue remitido al Juzgado Distrito Penal Especializado en Violencia de Chinandega Circunscripción Occidental, donde empezaron con las diligencias judiciales correspondientes en contra de Morales Miranda.
El historial delictivo del acusado pone en evidencia la falta de mecanismos eficaces por parte del Estado para garantizar la seguridad de niños y niñas en entornos vulnerables. Pese a sus múltiples antecedentes por delitos graves, no existía ninguna medida judicial que le impidiera convivir con su hija ni alerta alguna en el sistema que activara un protocolo de protección.



