viernes, junio 21, 2024
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¿Qué es la psicología inversa y cómo funciona?

Esta técnica, muy usada, se aplica para promover un comportamiento proponiendo lo contrario a lo que queremos. Durante esta lectura, descubre más sobre ella y cómo aprovechar su influencia.

La psicología inversa es una de las tácticas de persuasión más conocidas y empleadas. Todos los días estamos expuestos a su influencia, aunque la mayoría de las veces no somos conscientes de su poder.

Lo que se suele tener en mente sobre esta técnica es la simple idea de hacer lo contrario a lo que nos dicen que hagamos. Sin embargo, es mucho más que eso.

El método está en relación con necesidades psicológicas tan básicas como la libertad y la capacidad de elección. Por tanto, para saber en qué consiste, hace falta un análisis más profundo. Continúa la lectura y descubrirás qué hay detrás de esta poderosa herramienta de influencia social.

En qué consiste es la psicología inversa
A modo de resumen, esta es una técnica de persuasión o influencia social, en la que se induce en una persona un comportamiento mediante la petición explícita de que haga justo lo contrario.

Parece algo confuso, pero lo cierto es que recibimos mensajes de este tipo todos los días. Quizás solo con la definición es difícil de comprender. Por esa razón, ilustraremos este concepto con los siguientes ejemplos de la vida cotidiana:

Un letrero de «prohibido el paso», hace que queramos aventurarnos por ese camino.

Decirle a un niño pequeño «no hables con extraños» alimenta su curiosidad por los desconocidos.

Si a un adolescente se le restringen ciertas amistades, de repente se convierten en mejores amigos.

«No estudies demasiado para el examen», puede generar la reacción opuesta y acabas estudiando de más.
Cuando un médico pone alguna restricción alimentaria, aumentan las ganas de consumir ese alimento en concreto.

La frase «haz lo que quieras» provoca un estado de bloqueo y parálisis en la que uno ya no hace lo que tenía pensado.

Frente a un cartel con el mensaje «no tocar el botón» nos entrarían ganas de presionarlo, aunque no tuviésemos intención de hacerlo.

Por qué funciona la psicología inversa
Ahora que ya tenemos en claro en qué consiste esta táctica, la siguiente pregunta que responderemos es ¿por qué funciona? No hay nada mágico detrás de ella. De hecho, se apoya en un principio con una larga trayectoria de investigación: la reactancia psicológica.

El psicólogo Jack Brehm fue quien desarrolló tal concepto. Se trata de una reacción emocional hacia las reglas que amenazan o suprimen ciertas libertades. Cuando esto sucede, la persona puede adoptar una conducta opuesta o endurecer su punto de vista, en un intento por recobrar la libertad en peligro. Existen tres claves para ejercer la reactancia:

Restauración directa: recuperar la libertad realizando la conducta prohibida. Corresponde con los ejemplos que señalamos en el punto anterior.

Restauración indirecta: realizar una conducta equivalente a aquella amenazada. Por ejemplo: si a un niño se le dice que no puede jugar con la pelota dentro de casa, entonces jugará con el monopatín.

Respuestas subjetivas: si no se puede ejecutar una conducta, la persona cambiará sus cogniciones y sus reacciones emocionales. Así, si un médico establece una dieta baja en grasas, es posible pensar que la comida grasienta nunca nos ha gustado.

Variables que influyen en la eficacia psicológica de lo inverso
Estamos ante una herramienta psicológica que se usa con cualquier persona, pero no quiere decir que sea igual de eficaz con todas. Hay que tener en cuenta una serie de aspectos para saber hacia quién dirigirla.

En primer lugar, importa la forma de ser del individuo objetivo. La técnica funciona mejor con personalidades desafiantes, aquellas que se rebelan contras las normas establecidas. Por otro lado, es menos eficaz con personas sumisas y obedientes.

También influye la importancia otorgada al objeto o persona en cuestión. No es lo mismo que lo que queramos inducir, o prohibir, sea algo con mucho valor personal, en comparación a si es algo trivial. Si es un asunto importante, la persona reaccionará con más fuerza en la dirección opuesta a la norma.

Cómo aplicar la técnica de forma correcta y responsable
Todas las tácticas de persuasión son útiles y éticas, siempre y cuando se empleen de manera responsable. Por ello, hacer un buen uso de del método psicológico inverso es incompatible con el fin de manipular o coaccionar a una persona para conseguir nuestros propósitos. En la práctica cotidiana, es posible aplicarla de forma correcta aplicando estos consejos.

Decir lo contrario
Consiste en decir lo opuesto de lo que queremos que otro haga. Se ejecuta de una forma tan sencilla como dar la orden seguida de una negación. Por ejemplo, en el caso de la psicología inversa en el amor, un enamorado podría decirle a su pareja: «No hace falta que me hagas un regalo».

Rendirse
Esta estrategia es útil cuando no queremos desgastarnos y zanjar una discusión. En una disputa por la vestimenta entre un padre y un hijo, el primero dice: «De acuerdo, ponte la ropa que quieras». Este planteamiento le producirá cierta reactancia y culpabilidad, lo cual le hará recapacitar al segundo.

Tener una actitud misteriosa
Adoptar una actitud misteriosa, como si se estuviese ocultando algo, aumentará el interés de la persona y su curiosidad. Si le decimos: «Tengo un regalo, pero no te puedo decir qué es», insistirá en que le contemos la sorpresa.

Provocar
Esta táctica hay que usarla con cuidado, pues puede provocar el efecto contrario. Consiste en desafiar a una persona y apelar a su competencia. Al decirle, «no hace falta que lo hagas, es demasiado difícil para ti», generamos que se movilice por poner en duda su capacidad.

Crear opciones
Se emplea cuando queremos fomentar la motivación por una conducta. El hecho de tener varias alternativas aumenta la sensación de libertad y la elegida se realiza con más entusiasmo. Lo ejemplificamos a través de la psicología inversa en niños, cuando se le asignan tareas del hogar: «¿Prefieres fregar los platos o sacar la basura?».

La psicología inversa en el marco de la terapia
Los terapeutas también hacen uso de la técnica psicológica inversa con fines positivos. En el marco de un tratamiento psicológico, su utilidad es reducir la intensidad de un síntoma mediante la prescripción de este.

El nombre concreto es intención paradójica y se trata de hacer justo aquello que uno se esfuerza por evitar. Por ejemplo, si el síntoma es el insomnio, la técnica le diría a la persona que se pase toda la noche sin dormir.

De acuerdo con un artículo publicado en la revista Enfermería global, con esto lo que se consigue es quitar el foco de atención de la preocupación, la ansiedad disminuye y se facilita el sueño.

Aprende a manejar esta poderosa herramienta
Este método psicológico es mucho más complejo que hacer lo contrario de lo que nos dicen. Es un recurso empleado en múltiples contextos, entre ellos la psicoterapia. Además, a diario recibimos mensajes de este tipo sin ser conscientes de ellos (la mayoría de las veces).

Ahora que conoces en qué consiste, tienes en tus manos un poderos instrumento. Esto quiere decir que está a tu disposición para aplicarlo de forma responsable y no como una táctica de manipulación.

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