¡Si te interesa!: Languidez, el estado en el que no estás deprimido pero tampoco entusiasmado

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Vamos a hacer un pequeño juego de preguntas. Las posibles respuestas son «bien», «mal» o «meh». Empezamos. ¿Cómo te va en el trabajo? ¿Cómo ha ido tu semana? ¿Qué tal va la cosa con tu pareja? En general, ¿cómo te sientes?.

Si la mayoría de las respuestas fueron «meh»… Puede que tengas languidez.

No te asustes, no es preocupante. Pero sí algo de lo que hacerse cargo, sobre todo si se prolonga en el tiempo.

Pero, ¿qué es la languidez?

La languidez es un estado emocional donde “no hay propósito de vida, hay estancamiento, se siente vacío y falta de pasión”, explica Verónica Morera, venezolana especializada en salud mental integrativa y directora del portal Purple Rain Nutrition.

Es ese estado, lo principal es que sentimos apatía o vacío y, apunta Morera, “somos funcionales, aunque vamos en automático”: nos levantamos, desayunamos, nos bañamos, vamos al trabajo y cumplimos nuestra jornada “porque hay que hacerlo”.

Pero vamos sin rumbo, es decir, sin propósito de vida, y sin el motor que nos dan el deseo y la pasión.

No es algo patológico, ya que forma parte de los estados emocionales normales de la gente y todos nos hemos podido sentir así, incluso dentro de un mismo día, con “picos de inspiración y de meh”, sostiene Morena. Solo que en languidez, dice, “no hay picos, solo estás aplanado”.

Un precursor de la depresión

Javiera Torres, psicóloga clínica chilena y docente en la Universidad Finisterrae, dice que como indicador de languidez podemos ponerle ojo a las actividades que siempre nos han gustado pero en la que vamos perdiendo interés.

Así, si sueles pintar 6 días a la semana y vas bajando la intensidad y luego no quieres hacerlo, te da fastidio, «ahí prendé esa alarma y date cuenta».

Aunque la languidez «no sea depresión, no quiere decir que no sea importante», señala Torres.

Puede ser un modo de protegernos en momentos donde «hay que sobrevivir e ir adelante en medio de incertidumbre», como le pudo ocurrir a mucha gente durante la pandemia, precisamente el momento en el que este término se hizo popular.

«El problema del modo sobreviviencia es que solo puede ser usado en periodos cortos», dice Morera.

Si se alarga puede transformarse en depresión: «Dejé tanto de sentir pasión en mi vida, que, eventualmente, me conformé con este estado de aplanamiento», sostiene Morera.

Y de ese estado, dice la psicóloga venezolana, pasas de los tonos grises a una oscuridad de la que ya es más difícil salir y que, de hacer todo en modo automático se pasará a no querer levantarse de la cama, a ver todo negro y a no poder hacer nuestro día a día.

Pero hay modos para no llegar a ese extremo.

Verlo y tomar acción

“La languidez es un aviso, una llamada al cambio, algo que mi cuerpo está haciendo y no quiere hacer más“, apunta Ana Sanchez-Anegón, terapeuta y fundadora del Animal Emocional.

Dice que implica hacer una revisión de nuestras relaciones, del trabajo en el que estamos, de nuestras motivaciones.

Después de “mirarlo de frente y dejar de evitarlo” hay que tomar acción e ir hacia lo que Verónica Morera acuñó como “estado flow”, algo que podemos traducir como “fluir”, pero que también nos recuerda al mundo de la música: quien tiene “flow”, siente la música, se mueve y transmite al mundo esas emociones.

“Puede ser algo tan sencillo como jugar un videojuego con tu pareja o con un amigo y guardar la partida. Es algo que es un ritual, da sensación de pertenencia, de sentirte competente, tienes concentración plena y es algo que importa, porque estamos conectándonos y vamos a guardar la partida», aconseja Morera.

Otras cosas que pueden ayudar dentro de nuestra rutina es incluir cosas, por pequeñas que sean, que impliquen novedad, y ayuden a conectar contigo mismo y con el entorno.

Cactus24 (17-08-2022)

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